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Piezas para armar el rompecabezas de la HISTORIA DEL TEATRO EN ARGENTINA.Vea todas las publicaciones anteriores y "etiquetas" siguiendo el INDICE DE ENTRADAS ANTERIORES ubicado en el final de la página. Utilice el siguiente buscador para ver los temas de su interés.Gracias por su visita!

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    Francisco Defilippis Novoa

    El 5 de febrero de 1931 sale a la calle el N°6 de la revista "El Apuntador" como una edición especial en homenaje a Francisco Defilippis Novoa que había fallecido pocas semanas antes; el 27 de diciembre de 1930. En ese ejemplar se publican integramente sus obras "He visto a Dios" que se estrenó 5 meses antes de su fallecimiento y "El diputado por mi pueblo" estrenada por la Cia. de Roberto Casaux el 28 de agosto de 1918. Pero lo que considero más valioso de lo publicado entonces es, en principio, la reproducción de diversas opiniones de Francisco Defilippis Novoa aparecidas en algunos medios gráficos de la época, más tres evocaciones escritas especialmente para"El Apuntador"por Arturo Romay, Enrique Guastavino y Alejandro Berruti. También son de colección las ilustraciones que acompañan este número, realizadas por Roberto Bernabó, el notable dibujante y escultor que dibujara las escenas más entrañables en láminas de uso escolar, que terminaban pegadas en las aulas de nuestros colegios durante décadas y que además colaboró en Crítica, Noticias Gráficas, El Hogar, Leoplán y Mundo Argentino y otra ilustración de colección de Bartolomé Mirabelli.

    Un ejemplar de aquella edición se salvó de que el tiempo le pasara por encima  y aquí está: 


    Primero, veamos en detalle un reportaje que fue publicado originariamente en el diario La Razón del 2 Julio de 1930 y que aquí republicaraEl Apuntador, donde Francisco Defilippis Novoa nos deja un claro y muy interesante testimonio de lo que para él era el Teatro de Vanguardia  tanto en el plano internacional como local: 
    Estas son las imágenes ampliadas al máximo posible para facilitar la lectura de estas páginas:





     
    ¿Cómo veía Defilippis Novoa su obra más recordada, dos días antes de su estreno? La respuesta está en la página 6 de  "El Apuntador" que nos muestra una semblanza de "He visto a Dios" escrita por su autor y publicada originariamente en "Ultima Hora" el 6 de julio de 1930, es decir a 48 horas antes del estreno:


    A partir de la página 7 se publica el texto completo de "He visto a Dios" con las ilustracionesrealizadas por Roberto Bernabó. 
    El texto no lo publico por ser muy conocido en sus múltiples ediciones, pero sí rescato las ilustraciones de Bernabó, y de Bartolomé MIrabelli, en páginas posteriores, porque nos brindan una interesante mirada de época sobre la obra de Defilippis Novoa y porque son piezas gráficas que existen solamente en este número de El Apuntador y no deben perderse porque pertenecen a firmas reconocidas de la ilustración de la época:




    Es en la página 27 es donde encontramos otra pieza gráfica, en este caso ilustrando sobre los intérpretes caracterizandoa los personajesde "He Visto a Dios" bajo la mirada de BartoloméMirabelli, reconocido dibujante de Última Hora, la Novela Semanal, Don Goyo, El Hogar, Crítica y La Nación. Que además fue escenógrafo y decorador. Editor de las revistas Máscaras y Latitud. Fue también fundador de la Asociación de Dibujantes Argentinos, que presidió durante varios períodos.


    Las páginas 55, 56 y 57 nos brindan una crítica de Arturo Romay sobre la obra de Defilippis Novoa:


     La obra inconclusa a la que se refiere Romay en estas páginas es"Sombras en la Pared"que fue rápidamente concluida por Alejandro Berruti, que ha sido, sin dudas, "Quien lo conoció mejor en vida, quién ha gozado más de su intimidad y guardó un recuerdo cariñoso de su nombrePero Berruti no sólo concluyó el texto; también se ocupó de llevarla inmediatamente a escena.Aquí una fotografía tomada en el primer ensayo de mesa de febrero de 1931 y publicada en el diario La Nación el 14-2-31:


     El día anterior, el mismo diario publica una reseña sobre las actividades de Blanca Podestá, donde queda claro que la fotografía que vimos pertenece al ensayo de la obra "Sombras en la Pared" Es extraño pero es así, primero publica el diario la reseña, luego al día siguiente la fotografía con un breve epígrafe, del ensayoal que se refería el día anterior.


    Al etrenarse  el 10 de Marzo de 1931 en el antiguo Teatro San Martín, Berruti generosamente hace poner la siguiente leyenda:
    "Comedia de la realidad y del ensueño, escrita en colaboración con el público, en un prólogo, tres actos y epílogo, de Francisco Defelippis Novoa"

     En El Apuntador también aparecen las sentidas palabras de Alejandro Berruti evocando a su amigo Federico Defilippis Novoa:

    Por último, a página 62, aparecen las palabras de Enrique Guastavino dedicadas a la memoria de Francisco Defilippis Novoa, dichas al despedir sus restos:

     

    Para finalizar, sumo este prólogo que Belisario Roldán escribiera para la publicación en editorial "Mollo, Tello y Asociados" en 1921 de 3 obras de Defilippis Novoa: La Madercita, La Loba y Una Vida y que al tratarse de una publicación agotadísima es necesario rescatar del olvido:










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    Milagros de la Vega, Samuel Eichelbaum, Armando Discépolo y Francisco Petrone


    Ubiquémonos en el jueves 28 de marzo de 1940, el clima meteorológico es frío pero bueno, el político, en cambio, es una caldera y nada parece mejorar. Un caballero en “Albion House” se puede comprar un buen traje por $ 25, por $ 8.- una dama puede adquirir un par de zapatos de buena calidad en “La Piedad” y por $ 2,05 cada uno,  pueden asistir desde una cómoda platea a un momento histórico de nuestro teatro:En el Marconi, a las 22.15 de este jueves, se estrena una obra que pasará a ser emblemática: “Un Guapo del 900” de Samuel Eichelbaum. (Insisto con remarcar que fue en el hoy demolido Teatro Marconi de Rivadavia 2330 ya que en muchas páginas se dice erróneamente que fue en El Nacional o El National.) 


    Teatro Marconi, Rivadavia 2330, en una de sus últimas fotografías, fue demolido en 1967.
     En sus comienzos era una sala de ópera. 
    Lo despidieron artísticamente; la bailarina española Teresita De Avila y la vedette Nené Cao.


    La pieza de mi colección que aquí les presento es el programa de mano de aquella noche de estreno de"Un Guapo del 900" Aquí está:

    Debo reproducirlo en dos partes, ya que el programa original, como muchos de su época, mide 70 cm de largo

    Debo reproducirlo en dos partes, ya que el programa original, como muchos de su época, mide 70 cm de largo
      Si miramos el elenco con atención, descubrimos "una perlita" en el papel de "un chico" aparece el nombre de Ricardo Darín, claro está que se trata de Ricardo Darín  padre, que además es mencionado en la crítica que publico más adelante.


    También vemos que el personaje de Don Alejo Garay es interpretado por Eduardo Cuitiño que al año siguiente,con otra dirección, ahí sí en el Teatro El National de Av. Corrientes 960, pasa a interpretar el personaje de Ecuménico, junto a Esther da Silva como Natividad y José Guisone como Alejo Garay.

    Boceto sin nombre de E. Scotti
    También vemos que los "decorados y figurines" son del pintor Ernesto Scotti que el año anterior había obtenido el Primer Premio Salón Nacional y poco después del estreno de "Un Guapo del 900" gana el Gran Premio Adquisición por su obra "Camarín de Circo"También en esos días concluye su obra "Desnudo".

    Como vemos en este otro boceto, que no está relacionado con la obra de Eichelbaum, Scotti, discípulo de Ernesto de la Cárcova, lograba trazar muy bien el carácter de sus figurados mediante la mirada intensa y el gesto introspectivo. ¿Dónde estarán hoy los figurínes de Un Guapo del 900 trazado por Scotti?



    La obra, su tiempo y la crítica:

    Roberto Ortiz que en febrero de 1938 había llegado a la presidencia del país por “fraude patriótico” dos años después intentaba impulsar, justamente él, beneficiado por esas prácticas, reformas electorales que permitieran establecer un régimen democrático genuino. Hacia marzo del 40 ya había intervenido la provincia de Catamarca, medida que lo enfrentó con su Vicepresidente, Ramón Castillo, oriundo de esa provincia. Intervino también la Provincia de Buenos Aires, gobernada en ese entonces por el caudillo conservador Manuel Fresco (quien gustaba de imitar el saludo fascista y se manifestaba abiertamente a favor de Hitler y Mussolini) luego de las elecciones legislativas fraudulentas de febrero de 1940, impidiendo la asunción de Alberto Barceló como gobernador.

    Este era el clima político que se respiraba en Marzo de 1940, cuando llega por vez primera a escena la obra de Samuel Eichelbaum “Un guapo del 900” En ella Ecuménico López, como su madre, Doña Natividad, están ligados a la vida de traiciones y lealtades políticas del comité. Ecuménico pone sus valores y su cuchillo al servicio de don Alejo Garay, el político que lo ampara y lo utiliza como fuerza de choque. Al descubrir las relaciones amorosas de la esposa de su patrón con el enemigo político de don Alejo Garay,  Ecuménico decide tomar cartas en el asunto y así lavarle a su manera la honra a su caudillo y patrón.

    Podemos decir, entonces, que Eichelbaum no hablaba exclusivamente del año 1900 y que el éxito inmediato que despertó su obra demuestra que era hija de aquel momento social argentino, en el que comenzaba a terminar “la década infame”

    Pero el crítico del diario El Mundo que firmara con las iniciales M.L.F. pareciera ser que no lo vio así; aquí están sus palabras:
     


     Es evidente que el crítico lo ve como una retrospectiva solamente, no ve la ligazón con el momento que vivía el país en ese año 40, habla de eficacia a costa de calidad, habla de galimatías teatral... ¿?  El tiempo le dio la razón a Eichelbaum; no estaba yendo del más al menos, de lo noble a lo subalterno ni de lo sencillo a lo elemental; estaba yendo hacia un teatro más nacional. 
    En 1960 fue llevada al cine por Leopoldo Torre Nilsson con Alfredo Alcón y Lydia Lamison y en 1971 fue Lautaro Murúa quien también filmó la obra de Eichelbaum. En teatro son inumerables las reposiciones de esta obra.
    Evidentemente algo realmente importante nació a las 22.15 del jueves 28 e marzo de 1940




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    El Nuevo Libro de Mario Gallina


    VIRGINIA LUQUE.   
    LA ESTRELLA DE BUENOS AIRES 
    de Mario Gallina (*).
    El próximo martes 23 de abril a las 19 Hs. con la conducción de Jorge Bocacci, en el Teatro Empire (Hipólito Yrigoyen 1934, Buenos Aires), con entrada libre y gratuita,  se hará la presentación del nuevo libro de Mario Gallina, dedicado a la vida y obra de Virginia Luque. En dicho acto se proyectará el cortometraje "La luz de una estrella" con guión y dirección de Diego Fernán. Se referirá a la obra, el escritor y periodista Hugo Paredero
     Auspicia: Miramar. Municipalidad de Gral. Alvarado

    VIRGINIA LUQUE.  LA ESTRELLA DE BUENOS AIRES de Mario Gallina
    Virginia Luque se formó como actriz en el teatro. Fue figura imbatible en radio, y en el cine consiguió impactos de proyecciones singulares (La historia del tango; La balandra Isabel llegó esta tarde; Sangre y acero; Buenas noches, Buenos Aires).
    La televisión -medio en que fue pionera- la absorbió en forma avasallante por largos años. Brilló en las más importantes tanguerías de la noche porteña y, como toda cantante que se precie, plasmó su voz en el disco, rubro en que sobresalen los dedicados a recrear la obra de Enrique Santos Discépolo, Carlos Gardel y Francisco Canaro, sin olvidar aquel en el que cantó los versos de Alfonsina Storni y que, con el tiempo, pasó a convertirse en un registro de culto.
    Virginia Luque es una de las últimas grandes intérpretes de la época de oro del tango y una digna embajadora del espectáculo argentino en Latinoamérica, Europa y Oriente.
    Con prólogo de Sergio Pujol, prestigioso historiador y crítico musical, Mario Gallina recorre todo este periplo artístico, dejando testimonio ineludible de que “La estrella de Buenos Aires” demostró siempre hasta dónde una labor profesional es, por sobre todas las cosas, profesión de fe.
    (*) MARIO GALLINA
    Historiador e investigador de cine y teatro argentinos. Cursó estudios secundarios en Miramar, su ciudad natal, donde sigue residiendo. Egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Mar del Plata, establecimiento en el que, más tarde, se desempeñó como profesor. Entre 1978 y 1989, fue actor de numerosos espectáculos teatrales marplatenses.
    Como cronista cinematográfico y teatral ha colaborado en diarios, emisoras radiales y en las revistas Sin Cortes y La Mirada Cautiva, de Buenos Aires y Encuadre, de Caracas (Venezuela).
    Autor de Carlos Hugo Christensen, historia de una pasión cinematográfica (1998); De Gardel a Norma Aleandro. Diccionario sobre figuras del cine argentino en el exterior (2000); Osvaldo Miranda. El comediante (2001); Querida Lolita. Retrato de Lolita Torres (2006); Virginia Luque. La estrella de Buenos Aires (2013). Coautor de Nuestras Actrices, Primer Acto (1998); Nuestros Actores I (1999); Hugo del Carril: el compromiso y la acción (2007).
    En las ediciones 14º y 21º del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, formó parte de los jurados de la OCIC (Organización Católica Internacional del Cine y del Audiovisual) y de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, respectivamente. Desde el año 2000, Embajador Cultural del Partido de Gral. Alvarado. Su libro De Gardel a Norma Aleandro fue declarado de Interés Cultural y Educativo (Decreto Municipal Nº 136/2000); obtuvo la Faja de Honor de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) y fue seleccionado “Diccionario del Año”, por el programa País-Cultura, de Radio Nacional. Querida Lolita. Retrato de Lolita Torres, obtuvo el Premio “Teatro del Mundo”, en el rubro Ensayística, otorgado por el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (Universidad de Buenos Aires); 3ª Premio Municipal de Literatura en el rubro Ensayística (C.A.B.A.) y la Faja de Honor de la S.E.P. (Sociedad de Escritores de la Prov. de Bs. As.).
    En 2004 fue galardonado con una Mención Especial del Premio Florencio Sánchez, otorgada por la Casa del Teatro, “en mérito a su aporte a la historiografía del espectáculo argentino”.
    En el mismo año, el Honorable Concejo Deliberante de Gral. Alvarado lo designó “Ciudadano Distinguido” de ese partido.
    Integra la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina y la AINCRIT (Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral).
    E-mail: miramario@infovia.com.ar
    www.mariogallina.blogspot.com
    Facebook:    http://facebook.com/marioenriquegallina

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    Fernando Bañó


    Nos llega la triste noticia del fallecimiento de una de las voces más recordadas de la lírica española; Fernando Bañó,  que llegó al circuito teatral de Buenos Aires de la mano de Faustino García en la década del 50 e inmediatamente logró los aplausos más agradecidos de un público ávido, pero sumamente exigente, como lo era el del Teatro Avenida. 
    Hoy existe una escuela a cargo de su hijo Fernando Bañó Llorca que sigue los pasos del gran tenor, formando nuevas voces que haran que el arte lírico español siga ganando aplausos:   http://www.auladecanto.com/



    Del libro  “OTROS CIEN CANTANTES ESPAÑOLES DE ÓPERA Y ZARZUELA”(Tomo II Siglos XIX y XX) Ed. lira 1997 de  F. Hernández Girbal, extracto esta reseña sobre la vida de Fernado Bañó:

    Fernando Bañó en Mar del Plata
    Fernando Bañó Ferrando nació en el pueblo alicantino de Vergel el 22 de marzo de 1922. El bello nombre de esta localidad responde al lugar donde se encuentra. Tiene un paisaje risueño y luminoso y está lleno de campos de naranjos. Durante la floración, el aire extiende y envuelve el caserío en el embriagador perfume del azahar. No pudo pues tener el futuro tenor un nacimiento más poético. Durante la adolescencia, Bañó se dedicó a las labores del campo y al pastoreo por Segarria y la Penya Rotja. Allí entonaba canciones que se escuchaban a larga distancia. No tanto como las de su abuelo materno que llegaban hasta el pueblo cuando trillaba en la era. Por eso le llamaban, con exageración, el Gayarre ignorando que el navarro no se hizo famoso por tales alardes, sino por cantar finito y entonando. El nieto no supo nada de lo que podía esperarle hasta que ya mozo y cumplido el servicio militar, alguien de su pueblo mostró interés por él y con la ayuda de las autoridades le acompañó a Valencia para que le oyera el tenor Antonio Cortis. Este, ya retirado, tenía una existencia oscura por razones políticas, injusto final para sus noches triunfales en Norteamérica. Al tener ante sí al novel cantante le pidió que cantara algo. Escuchó con atención y tras hacer elogios de su voz le aconsejó que cuanto antes tomara lecciones de música y canto. Así lo hizo en el Conservatorio valenciano. Fue su maestro don Francisco Andrés Romero, el más prestigioso de la región. De él aprendió, pronto y bien, a eliminar los defectos y al tiempo adquirir cuantas cualidades podían embellecer su voz. Las primeras actuaciones fueron una serie de conciertos por las poblaciones mas importantes de Valencia y Alicante en los que los aficionados no cesaron de aclamarle. Se habló mucho de él y siempre con elogio.
     
    Bañó en escena, en La del Soto del Parral
    Hasta principios del año 1949 no hizo su presentación profesional en la zarzuela. Esto sucedió en el Teatro Apolo de Valencia con la compañía del barítono Francisco Bosch. La obra elegida fue "La dolorosa". Como dato curioso diremos que allí todos los días se probaban tenores. Sólo duraban una noche. Bañó consiguió prolongar sus actuaciones ayudado por los aplausos del público. En marzo del aquel mismo año recorrió muchos teatros de Valencia y Alicante con la compañía de Antón Navarro y consiguió grandes éxitos en "La dolorosa", "Katiuska", "Luisa Fernanda" y otras famosas zarzuelas. Luego, ya adquirido renombre, se contrató con la compañía de María Creus y Pablo Civil para una larga gira, la cual le sirvió para ampliar su repertorio. A punto de cumplir el compromiso llegó a Valencia el maestro Pablo Sorozábal con su formación. Consiguió que el gran compositor le escuchara y como resultado de la audición le contrató. Al lado de excelentes cantantes cantó todo el repertorio de esta música durante cerca de un año por el norte de España con el sueldo de cien pesetas diarias. 
    Bañó en escena junto a Olga Marín
    Terminada la prolongada temporada contrajo matrimonio y abandonó temporalmente la escena. Así habría seguido si Manuel Abad y Eladio Cuevas no le hubieran obligado amistosamente a que volviera. Y lo hizo durante seis meses por distintas capitales con las zarzuelas más en boga. Después, al barítono Luis Sagi Vela, que acababa de llegar de América, le hablaron muy bien de Bañó y, como necesitaba un buen tenor para reorganizar su compañía, llegóse hasta Alcoy en su busca. Tras escucharle le contrató para la temporada 1953-1954, la cual, con excelentes éxitos, dio fin en Barcelona. Bañó alcanzó en el Teatro Cómico, donde actuaban, tan gran triunfo con "Marina" que juntos la grabaron, así como "La viuda alegre".

    Al año siguiente, Fernando acompañó al eminente Marcos Redondo en su gira de despedida por España. Antes de finalizar ésta, fue contratado por el entusiasta empresario Faustino García que impulsaba la zaruzuela por los países hermanos de Sudamérica. Mientras preparaba lo necesario para el largo viaje, aún tuvo tiempo para participar en las representaciones de “Doña Francisquita” que se celebraron en el Teatro de la Zarzuela de Madrid alternando en el protagonista con Alfredo Kraus. Todo el año 1957 duraron sus actuaciones por las Repúblicas hispanas interpretando las más conocidas obras del extenso repertorio líricos, lo mismo grande que chico. Gustó tanto que volvió en 1958 y 1962. También cantó en la radio y en la televisión y grabó numerosos discos, entre ellos una notable versión de “La tabernera del puerto”. Pero los grandes arrestos vocales de que hacía alarde en escena, no estaban de acuerdo con su naturaleza física. Un día, al terminar el último contrato regresó a España y dio fin a su vida artística retirándose a Alcoy donde montó un negocio. No por ello ha olvidado la zarzuela, porque dedica parte de su tiempo a la enseñanza del canto con la esperanza de descubrir a otro tenor. De la semilla nace el fruto.



    Algunos recuerdos sonoros que nos dejara Fernando Bañó: Brindis de Marina


    Aquí un video donde podemos apreciar a Fernado Bañó vocalizando a los 89 años; una voz excepcional:

     




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  • 05/29/13--07:30: El Centenario Teatro Vera
  • LOS 100 AÑOS DEL TEATRO VERA
    1913 25 de Mayo 2013
    Orgullo de la Provincia de Corrientes y del país.



    HISTORIA DEL TEATRO
    El actual edificio del Teatro se halla ubicado en el mismo predio en el que se construyó el edificio original, al que se llamó también “Juan de Vera”, terreno adquirido según la Ley de ventas de tierras públicas del 11 de febrero de 1859 en la que se autorizó su venta, estableciéndose que lo recaudado sería utilizado “para la construcción de un teatro en la traza de la ciudad”. 
    En marzo del mismo año se nombró al señor José Fontenau y al agrimensor Manuel Villar para encarar los primeros trabajos; se eligió para la construcción del teatro un terreno ubicado frente a la plaza 25 de Mayo. Posteriormente se decidió que éste se edifique en el terreno que perteneciera al Convento de Santo Domingo (actual ubicación), en ese momento propiedad del estado. 
    Las obras se iniciaron en 1859, y en las excavaciones de los cimientos se encontró la piedra fundamental del antiguo convento. Los trabajos se demoraron durante el año 1860 y parte de 1861, y durante ese tiempo el pueblo correntino expresó su deseo de ver concretado los trabajos y así poder asistir a las funciones del nuevo teatro. En un diario del 16 de junio de 1860 se felicitaba a los responsables de las obras –arquitecto Nicola y al señor Fontenau- “por el empeño puesto en su trabajo”.
    El 9 de julio de 1861 se inauguró el primer teatro con la obra “Borrascas del corazón” de Tomás Rodríguez Rubí y una pequeña pieza musical llamada “Una casa constitucional”, ambas representadas por la Sociedad de Artistas Dramáticos Españoles. Actuaron posteriormente en aquel teatro renombradas compañías que al hacerlo en Buenos Aires y Asunción del Paraguay, incluían también a nuestra ciudad como parte de su gira. Así actuó en el año 1862 la Prima Donna Madame Deperrini, cantando arias de Gaetano Donizzetti.
    En el año 1906 se autorizó la enajenación del primitivo teatro y lo producido de su venta se destinó a la construcción de un nuevo edificio. En 1907 fue demolido el antiguo y en el mismo sitio se autorizó la construcción del nuevo, tomando como base uno de los tres proyectos presentados por el arquitecto Atilio Locatti, el que fue modificado en obras por el arquitecto Carlos Milanesse, responsabilizándose al constructor Antonio Samela de la dirección de las obras civiles.
    El edificio actual se inauguró el 25 de mayo de 1913 con la ópera “Aída”, de Giuseppe Verdi, por la Compañía Opera Marranto.
                                             LA ACTIVIDAD ARTÍSTICA
    Desde su inauguración en el año 1913 han pasado por el Teatro Juan de Vera diversas y prestigiosas compañías como la de María Guerrero y Fernando de Mendoza –la más importante de las de habla hispana en ese momento-; la ya histórica de Pablo Podestá, con Orfilia Rico y Enrique de Rosas, la de Pagano Lucasse, encabezada por la gran Angelina Pagano, la de José Gómez (el gran intérprete de Ibsen); las compañías españolas Díaz Perdiguero de comedia y la Arce Barreta de zarzuelas y operetas, que visitaron con frecuencia la provincia.
    En el escenario se presentaron grandes figuras del Colón de los años ‘50, los Títeres de Podreca, Los Niños Cantores de Viena, y el coro y orquesta de UTA, así como conjuntos teatrales, musicales y sinfónicos corales. La temporada 1978 alcanzó el nivel de mayor significación con la presentación de la más grande bailarina del Bolshoi, Maya Plisetskaya, acompañada por Nicolai Verdichev y Natalya Guerduchova; posteriormente lo hicieron los grandes bailarines Maximova y Vassiliev, o nuestras estrellas Olga Ferri, Liliana Belfiore, Silvia Bazilis, Maximiliano Guerra y Julio Bocca. Además, los ballets de la Ópera de Kiev, de Dallas (EE UU), del Cáucaso, de Tahití, de Senegal, del Teatro Coreográfico de Nantes, entre otros de gran relevancia internacional.
    Sus temporadas incluyeron producciones propias y elencos invitados en los géneros música, ballet, teatro y de espectáculos infantiles, además de las actividades de extensión cultural que abarcaban ciclos de cine y video, conciertos didácticos, visitas guiadas, cursos técnicos, conferencias y exposiciones en el hall. En los últimos años se logró mantener un promedio de 200 realizaciones anuales y de 40.000 concurrentes a sus actividades

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    Recordando a Cuzzani


     Por Roberto Famá Hernández

    Fue en la navidad de 1987 cuando partió de este mundo el genial dramaturgo Agustín Cuzzani. De profesión abogado, hijo natural de nuestro teatro independiente más rico, nos dejó varios títulos con una temática que se mantiene con vigencia plena, pero vaya uno a saber por qué, su obra está hoy un tanto relegada de nuestra escena nacional.
    Creador de “la farsátira” nos conmueve su humor burlón e inteligente, que busca satirizar al poder, hablarnos de la libertad individual, de la justicia social, denunciando los abusos de un sistema opresor y la incapacidad del poder institucional del Estado. Su fórmula es la de colocar a un personaje fácilmente reconocible, un hombre común atrapado en una situación social absurda, caricaturizada al extremo, que crea la tensión entre el hombre y lo social.
    Con escenas simultáneas, en multiplicidad de espacios y profusión de personajes secundarios, Cuzzani no le puso límites a su teatro: desde la puesta, utilizó a veces secuencias fílmicas, pantomima, cantos corales, actores sentados junto al público, empujando al espectador a estar “dentro” de lo que sucede, buscando muchas veces el efecto sorpresa. Y desde la dramaturgia se permitió, por ejemplo, tomar el tema del “Mercader de Venecia” trasladar la anécdota a nuestra cotidianeidad y ridiculizar al sistema judicial argentino con el drama de Shakespeare.
    En otras de sus obras más recordadas; el Centroforward murió al amanecer, (escrita en 1955) nos habla de un club de fútbol que debe vender al mejor centroforward del campeonato: Arístides “Cacho” Garibaldi, ídolo de la afición y jugador idealista que es rematado y comprado por un multimillonario que resulta ser un coleccionista de seres humanos excepcionales, y le informa que nunca más podrá volver a jugar, porque es una pieza demasiado valiosa como para arriesgarlo. Encerrado en un palacio cárcel junto a personajes como King Kong, se enamora de una bailarina, pero cuando Arístides “Cacho” Garibaldi intenta recuperar la libertad, será llevado a la justicia y morirá al amanecer.
    Su obra “Los indios estaban cabreros” de 1958, es probablemente la que más estrenos ha tenido, incluso recientemente. En ella Cuzzani crea tres indios aztecas: Teuche, Tonatio y El Príncipe Tupa, que parten en busca del Rey del Sol, naufragan precisamente cuando Colón parte hacia su histórico viaje y Cuzzani  hace que sus personajes intenten la conquista de Europa. Cuzzani  nos habla así de la conquista de América con la dominación colonial, el extermino de los pueblos originarios y, en regocijante humor satírico, es todo lo políticamente incorrecto que puede.
    Hoy, que muchos elencos buscan propuestas para la temporada 2014, sería muy bueno que acudan a Cuzzani; seguramente el éxito los acompañará si saben leer y trabajar intensamente a este dramaturgo excepcional que nos dejara en la navidad de 1987.
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    ¡QUÉ RICO, PEDRITO!




    Veinticinco años se cumplieron de la muerte de Pedrito Rico. Recordamos aquí al Ángel de España, con sus dedos cargados de joyas, resplandeciendo a lo loca en las páginas cholulas de Radiolandia o bajando cual diva la escalera del teatro de revistas.


    Por Kado Kostzer


    ”¡Pedrito Rico!” (léase con tono burlón) El insulto fue proferido por un alumno de 4º grado de la Escuela Justo José de Urquiza de Tucumán a un compañerito. La víctima soportaba la cruz de una promesa hecha por su señora madre a otra señora, la Nuestra de la Merced: su hijo llevaría por diez años el pelo largo hasta la cintura. En mi infancia, ¡Pedrito Rico! definía a los chicos sensibles que evitaban peleas, que preferían el cine al fútbol y cuyos guardapolvos estaban siempre impecables.
    En la primavera europea de 1988 yo escribía en Valencia Taxi, al Rialto, un espectáculo de musichall. Con mi amigo mexicano Sergio García-Ramírez y una pareja –hoy disuelta– de actores catalanes: la encantadora Montse Guallar y Lluís Homar (el ciego de Los abrazos rotos y el ex cura de La mala educación de Almodóvar), en la terraza de un café, una repentina ráfaga interrumpió nuestra conversación: el paso de un ángel, el Angel de España de colorido sport. “¡Pedrito Rico! (léase con tono admirativo). Yo lo invito a sentarse con nosotros”, dijo decidido el apuesto Lluís.

    A Pedrito le complació la mesa: gente de teatro de Cataluña, México y la Argentina, lugares donde siempre había sido bien recibido. Haciendo despliegue de su simpatía, nos contó grandes proyectos. Aunque su apariencia había perdido el brillo de antaño, no parecía enfermo. Apenas abandonó nuestra más que curiosa compañía para seguir su trayecto –estaba de paso por la preciosa ciudad del Levante–, con bastante mala intención comentamos que parecía Julio Iglesias recién salido de una orgía. Ninguno de los cuatro imaginaba que poco después, el 21 de junio, moriría en Barcelona víctima de la tristeza provocada por la reciente desaparición de su madre y una anemia. Tenía 56 años.

    Hijo de un carnicero y con la perspectiva de tener que cortar solomillos el resto de su vida, Pedrito se decidió por el artisteo, dejando un hueco en el coro de la iglesia de su alicantina Elda natal. Cambió el ensangrentado delantal de la carnicería y el más favorecedor traje de monaguillo por blusas de vaporoso vuelo, primorosas botitas con tacón, capas alamaradas, ostentosos aderezos y ajustados pantalones que realzaban su cinturita de avispa y sus tentadoras nalgas. Su referente a seguir fue el entonces popular Antonio Amaya, El Gitanillo de Bronce, que a su vez copiaba al inmenso Miguel de Molina.

    Pedrito Rico en Uruguay
    El ridículo marco moral del franquismo no era el más propicio para esa silueta cimbreante y provocativa, ni para cultivar un repertorio escrito en muchos casos para voces femeninas: “Dos cruces”, “Mi escapulario”, “La Zarzamora”, “El beso”... En 1956, luego de su exitoso debut en Valencia, corroborado en Madrid, el veinteañero Pedrito emprendió en la tercera clase del buque Enrique Dodero viaje a la fama. En su presentación en Romerías del Teatro Avenida, el público porteño lo adoptó incondicionalmente. Era lógico: Miguel de Molina, el padre de esos hijos artísticos bastardos, había iniciado su adiós a los escenarios de sus triunfos argentinos.



    En la pantalla grande


    El cine no podía ser ajeno al atractivo que ejercía Pedrito en el público. Enrique Carreras en 1957 le brindó un rol estelar en El Angel de España. Cinco años antes, Miguel de Molina había tenido su monumento de celuloide en Esta es mi vida de Viñoly Barreto. 
    Ambos films difieren enormemente. En la ficción de Miguel, el amor está focalizado en la madre dejada en la lejana España y en el deslumbramiento por el arte de una de las muchachas de su compañía (Argentinita Vélez), astuta manera de esquivar el tema de la homosexualidad. En la película de Carreras –además del exaltado Edipo– se disputan al Angel las desangeladas Elcira Olivera Garcés (entonces mujer del guionista Santa Cruz) y Mercedes Carreras (prometida del director). La primera, una viuda aristocrática que, dado su rango social, siempre luce sombrero o tiara y está envuelta en estolas o capas (gentileza de Pieles Orlandini). La otra, una aplicada estudiante de Medicina que al final logra el corazón de Pedrito y el derecho a lucir ella también una estola de visón (según parece, Orlandini era muy generoso y confiado con los canjes publicitarios). Mientras que los números musicales de Miguel –obra del iluminador Etchebehere y del propio artista– son elaborados e imaginativos, los de Pedrito ostentan una extrema pobreza y están filmados con chatura. En un film es notoria la presencia, detrás y frente a las cámaras, de un gran creador que apela a la ambigüedad; en el otro, un intérprete obvio al servicio de una españolada gris.


    La escalera es mía


    En la TV en blanco y negro de mi niñez vi a Pedrito en varias oportunidades. En vivo sólo una vez –en 1970, creo–, invitado por Mimí Pons, que encabezaba con él una revista de verano. El espectáculo, armado a la ligera, sumía en sopor. La aparición, deliberadamente tardía, de Pedrito fue la salvadora inyección de vitalidad deseada. Sus atuendos coloridos y recargados provocaron muchos ¡oh! de admiración en la platea de señoras con peinado batido de peluquería. Las pioneras bobby-soxers de Frank Sinatra o las nenas de Sandro no tenían histeria alguna que envidiar a las “ricuritas” de Rico, cuya voz no estaba en su mejor momento, pero sólo yo –de puro criticón– lo noté. No obstante, su dominio de la escena y el estilo almibarado y cursi resplandecían intactos, casi potenciados. Lo más notable era la comunión que establecía con las adictas que gozaban con sus evoluciones de una afectación ibérica, ya en esa época pasada de moda. Lo más curioso del espectáculo fue que Pedrito se atrevió a transgredir el tradicional ritual de la revista y en el “gran final”... ¡era él quien bajaba la escalera pleno de brillo! A la sumisa Mimí no le quedaba más remedio que salir a saludar por un lateral con la mano extendida para recibirlo unos segundos antes de que los piecitos del divo tocaran el escalón final. ¡Pedrito! (léase con tono exultante), ¿quién te quita lo bajao?

    El Angel y la diablesa


    En los ’60, las páginas color bronce de la farandulesca Radiolandia exhibían fotos de Pedrito con Jayne Mansfield en Las Vegas. La bomba sexual, que en sus comienzos había sido una seria rival de Marilyn Monroe, se veía prematuramente decadente, pasada de copas y de kilos. Un Pedrito –de sexy camiseta musculosa– dispuesto a sacar leña del árbol casi caído había posado con ella prodigándole mil besos que un paparazzo cómplice registró. La nota hablaba de flechazo, de un contrato millonario en Hollywood... ¡y hasta de matrimonio! Seguramente la infortunada Jayne –murió a los 34 años decapitada en un accidente automovilístico– nunca supo del hispano Angel que la abrazó, ¡a ella, que según la leyenda era sacerdotisa de una secta satánica! Este “romance” se sumaba a los inventados con una juvenil Graciela Pal y con la starlet alemana Marlene Rahn.


    Aunque nunca se le confirmó un amante masculino –el cotilleo español mencionaba a un tal Miguel de Mairena y las indiscreciones locales a dos cracks del fútbol–, el nombre de Pedrito de vez en cuando aparecía ligado a violentos incidentes ocasionados por encuentros con indeseables compañías. Ya borradas por el tiempo, recuerdo crónicas vespertinas –teñidas de homofobia– que hablaban de abuso deshonesto a un adolescente, cocaína, robos y lesiones a su angelical anatomía.


    En 1980, la democracia española, cargando la culpa de la casi marginalización que había sufrido durante el franquismo, le otorgó la Medalla al Mérito en el Trabajo. Asimismo, el Museo Etnográfico de su pueblo natal atesora discos, trofeos, fotos y vestuario de su ahora hijo dilecto. Hoy, a veinticinco años de su muerte, Pedrito sigue siendo noticia. En las recientes fiestas valencianas se le quiso rendir homenaje en las fallas con su busto en la alegoría gay. Sus hermanas Carmen y Soledad rechazaron ofendidas el sincero tributo. Otras mujeres –encubridoras, cómplices, protectoras y amigas– lo rodearon: Flori Antar, la señora de Chouzas, su representante y Marta Améndola, sacerdotisa que aún vela para que la llama de Pedrito sea eterna. Lo es, Marta.

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    Sara Montiel


    ¿hay una sola?





    Por Kado Kostzer


    Quizás las características de su signo astral llevaron a María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isadora Abad Fernández a diversas reencarnaciones. Es decir que, como el agua que rige piscis, se acomodó al recipiente que la contenía en cada etapa de una nada aburrida vida artística y personal.

    Su debut en 1944, con el nombre de María Alejandra, en Te quiero para mí no pasó desapercibido y le siguieron una serie de pequeños roles en films de cierta importancia, casi siempre rubia y con la presencia en el reparto del entonces bien conocido Fernando Fernán Gómez. En ellos ya es Sara Montiel. La gran oportunidad llegó a los 20 años, en 1948, con Locura de amor, donde Aurora Bautista le aportaba unas cuantas pizcas más de locura a su desquiciada Doña Juana. Sara, sobria y casi distante actriz, pero muy bella y relajada, es su rival, mora en el corazón de Felipe el Hermoso interpretado por Fernando Rey. El gran éxito de este melodrama seudohistórico de Juan de Orduña en España y América Latina llamó la atención de la prolífica industria mexicana del cine y Sara acudió presurosa. Aquí termina su primera etapa.


    Buena chica en México


    Fiel a su premisa autoimpuesta “donde fueres haz lo que vieres”, Sara llegó a México en el rol de perseguida por el franquismo, como intelectual de izquierda y se pegó a la elite de verdaderos exilados republicanos que habían encontrado allí su hogar. En los films perpetrados en los Estudios Churubusco pasó a figurar en los títulos como Sarita, muy adecuado a los roles de buena chica que le asignaban. En esos melodramas o comedias campiranas fue el objeto de deseo de los galanes de turno y especialmente -en tres oportunidades- de Pedro Infante, cuya luminosidad era casi comparable a la de la recién llegada gachupina. Atrás en su España natal había quedado Miguel Mihura, experimentado dramaturgo que, además de amante, fue su mentor.

    En el México de comienzos de los ’50 ni su mismísimo presidente fue insensible al magnetismo de Sara. Cuentan los memoriosos que ese rostro, adorado luego por el Eastmancolor, recibió un par de rebencazos propinados por la temperamental Primera Dama en un ataque de celos.

    Catorce films y la nacionalidad mexicana -lo que le permitía ¡divorciase!, algo imposible para el resto de los españoles- fueron el saldo y el fin de esta etapa.


    Starlet latina en Hollywood


    Quizás los contactos del poderoso Miguel Alemán -inventor del mítico Acapulco- sirvieron para que Hollywood le abriese una puertita. En el western Veracruz de Robert Aldrich de 1954 compartió honores con Gary Cooper y Burt Lancaster. Nada mal. Su presencia es radiante. Le siguieron Serenata con Mario Lanza, Joan Fontaine y Vincent Price y El vuelo de la flecha donde fue doblada por Angie Dickinson. Sus roles en el firmamento hollywoodense parecían ser los de furibundas latinas, como en las dos primeras películas, o de india sioux, como en la tercera. Pero Sara no estaba desprotegida. Munida de su pasaporte mexicano había contraído enlace con Anthony Mann -director del más clásico cine americano- que, rendido ante sus encantos y habilidad culinaria, había dado el sí ante un juez. Entre uno y otro film la bien casada starlet deambulaba por las galerías de la Warner, de la Paramount y de la Universal fotografiándose -en el mejor estilo Figureti- con las celebridades de Hollywood, incluidos los difíciles Marlon y Jimmy Dean. ¡Coño!


    Cantante y mujer fatal del franquismo


    En 1957, un viaje a España para visitar a su manchega familia le cambió el destino nuevamente bajando el telón sobre el breve período en la Meca del Cine. El guión de un film musical, El último cuplé, que como la falsa moneda iba de mano en mano sin que ninguna de las folclóricas del momento se lo quedara, recayó en Sara. En las canciones sería doblada. A último momento la paupérrima producción no podía pagar a una profesional que grabara el play-back y la Montiel fue prácticamente obligada a cantar los temas de la célebre Raquel Meller. Lo hizo con sorprendente buen gusto, gracia e intención. La legendaria cupletista sentenció: “Sara Montiel me imita, canta mis canciones, además tiene voz de sereno”.


    Estreno de La Violetera en Madrid
    Estrenado durante el insoportable verano madrileño, el film de su viejo conocido Juan de Orduña fue un resonante éxito sorpresa. Había que aprovecharlo. Reinstalada en la España de Franco, Sara se olvidó de sus amigos rojillos para convertirse en atracción internacional de boletería durante más de una década personificando a la buena chica convertida en mujer fatal y ¡cantante famosa! En 1971, para Sara el cine y su galán-amante frecuente, Maurice Ronet, eran cosas del pasado. Inició entonces una era prolongadísima de presentaciones personales cantando por el mundo. ¡Otra! etapa de su carrera que solo la muerte cerró en el 2013.

    Su Majestad


    Con la restauración de la monarquía española la Saritísima de la época del Generalísimo utilizó sus iniciales SM para asociarlas con Su Majestad, fue entonces cuando casi invariablemente en su lustrosa cabellera se instalaron tiaras, diademas y muchas veces collares que cambiaban el escote para coronar tan célebre testa. En su álbum de notables tampoco faltaron las imágenes de Sara, su marido/manager Pepe Tous y los dos hijos adoptivos de la pareja con Sus Altezas Reales, Doña Sofía y Don Juan Carlos, quien prefirió en este caso los dinosaurios a las cacerías de elefantes.

    En los albores de los ’80 -pleno destape español-, esas mismas afortunadas iniciales SM servirían para una nota gráfica en Hola: Sara ¡SadoMasoquista! Allí lucía el leather-look: botas hasta el muslo, correas, tachas, peinado punk, labios negros y amenazante látigo. Aunque su actitud era temeraria, la familia española -cocinando el sofrito o leyendo el tebeo en el tresillo- admiraba la capacidad de su mito nacional de reinventarse de acuerdo a las modas. ¡Qué tía esta, Doña Sara de la Mancha!

    Desde su inicio, el fenómeno Sara Montiel trajo consigo verdaderas legiones de “saritófilos”. Estos especímenes se dividían en incondicionales y en cuestionadores que a pesar de su admiración no excluían dosis tolerables de ironía y sorna. En este último grupo, además de adjetivos como “camp” y “kitsch” -ajenos al diccionario de la Real Academia-, circulaba la leyenda de que antes de iniciar cada película Sara se sometía a un severo régimen de adelgazamiento para llegar al set impecable. Previsores directores como Amadori, Tulio Demicheli, Rafael Gil o Mario Camus privilegiaban en la primera semana de filmación los planos generales donde se la viese de cuerpo entero ya que la silueta iba ensanchándose a medida que transcurrían los días. Una vez protegidos, se dedicaban a tomas más cercanas donde los armoniosos rasgos y la fabulosa piel de Sara -realzada por iluminadores importados de la Ciudad Luz- lograban close-ups que dejaron sin respiración a dos generaciones.


    La perseverancia del mito


    Una fotografía publicada en Interviu tomada
    con zoom mientras navegaba en su barco
    que causó un escándalo.
    El programa souvenir de uno de sus shows -una verdadera joya- es bastante representativo de la vocación de la Montiel por el arte de sublimar. Bastan tres ejemplos divertidos: en la lista de salas donde la diva hizo sus shows, nuestro Cine-Teatro Opera figura como Teatro de la Opera de Buenos Aires. Es decir, invitaba al espectador ignorante a suponer que había cantado en el equivalente del Metropolitan de Nueva York o de la Scala de Milán. Muy astuto.

    Ladislao Vajda, un tenaz artesano húngaro que aportó su oficio al cine español de los ’40 y ’50 -murió sorpresivamente en 1965 mientras filmaba con Sara Cada noche un amor sin que nadie la culpase del infarto-, pasó en su filmografía oficial a figurar simplemente como ¡Wajda! Una confusión oportuna teniendo en cuenta el prestigio del que gozaba el polaco Adrzej Wajda por La tierra prometida, Cenizas y diamantes y El hombre de hierro.

    La foto donde se la ve con Hitchcock en el set de El hombre equivocado ostenta al pie la leyenda: “el rey del suspense, otro gran amigo y admirador de Sara”. ¡A tomar por culo, princesa Grace Kelly!


    En la década del ’90 -ya Saritona-, se mostraba reflexiva como Freud, estratega como Churchill, revolucionaria como el Che, pícara como Groucho Marx y voluminosa como Orson Welles, luciendo ella también en sus sensuales labios ostentosos puros. Fiel a su tiempo, en sus últimos estertores mediáticos el octogenario mito era figura frecuente de programas chatarra de TV donde -como Moria y Carmencita- con su contemporánea Marujita Díaz intercambiaban, con cierta dosis de auto parodia, agravios y ordinarieces. Triste final.

    La Sara del esplendor quedará preservada en algunas entrañables canciones y, sobre todo, en sus torpes, convencionales, moralistas -pero irresistibles- films españoles “estilo Sara Montiel”. También, por qué no, en la habilidad de los muchos transformistas que, mediante el artificio, logran hasta superarla en sugestión.


    Kado Kostzer es dramaturgo, director teatral, periodista.

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  • 02/15/14--17:47: Lo que el fuego se llevó
  • El viejo teatro Argentino de La Plata



    En este Fragmento de la película "El Conde de Montecristo" dirigida por León Klfmovsky en 1953, se puede ver el viejo Teatro Argentino de La Plata, y apreciar su belleza antes de ser destruido por un incendio el 18 de octubre de 1977.


    El Teatro Argentino de La Plata nació por iniciativa de un grupo de vecinos que constituyó la Sociedad Anónima Teatro Argentino e inscribió como propio, en 1885, el terreno comprendido entre las avenidas 51 y 53 y las calles 9 y 10, con el propósito de erigir allí una sala de espectáculos.

    El proyecto fue encargado al italiano Leopoldo Rocchi, quien ideó una planta en forma de herradura, según el modelo peninsular, y se ajustó a los cánones estilísticos renacentistas. Cinco años demandó la construcción del espectacular teatro, que con sus cinco niveles –entre palcos y galerías- tenía capacidad para albergar a más de 1500 espectadores. Finalmente, coincidiendo con el octavo aniversario de la ciudad, el 19 de noviembre de 1890, el Teatro Argentino levantó por primera vez el telón En aquella jornada inicial se cantó “Otello”, la ópera de Giuseppe Verdi, con un elenco encabezado por la soprano italiana Elvira Colonnese, el tenor uruguayo José Oxilia, el barítono Pietro Cesari y la mezzosoprano Margarita Preziosi.

    Inauguraba así sus actividades una institución llamada a convertirse en una de las principales difusoras de las artes musicales, líricas y coreográficas. Por su escenario desfilaron los nombres más destacados del panorama internacional de cada época y disciplina, tales los casos, entre otros, de los cantantes María Barrientos, Luisa Tetrazzini, Emma Carelli, Tita Rufo, Fedora Barbieri, Tito Schipa, Beniamino Gigli, Marian Anderson y Mario del Mónaco; los bailarines Ana Pavlova, Dore Hoyer e Iris Scaccheri; los músicos Pietro Mascagni, Richard Strauss (junto a la Orquesta Filarmónica de Viena), Arthur Rubinstein, Andrés Segovia, Alexander Brailowsky, Claudio Arrau, Pablo Casals y Yehudi Menuhin, y las actrices María Guerrero y Eleonora Duse. Junto a ellos descollaron artistas nacionales, algunos iniciaron en La Plata una brillante trayectoria que habrían de proseguir ante diferentes públicos del país y del exterior; otros, alcanzaron sobre sus tablas la consagración definitiva.

    Los problemas financieros de la sociedad propietaria derivaron en 1937 en la toma de posesión de la sala en manos del gobierno provincial, por lo que a partir de allí el Teatro Argentino se constituyó en una institución cultural de carácter oficial. Tras una profunda refacción del edificio, las autoridades creyeron necesaria una estructura que le permitiera montar íntegramente sus propios espectáculos, por lo que en 1938 se crearon la Orquesta y el Coro Estables, y ocho años más tarde, el Ballet. Estos Cuerpos tuvieron el apoyo de los distintos sectores técnicos con los que el Teatro emprendió destacadas temporadas, alternadas en época estival con el Anfiteatro Martín Fierro del Paseo del Bosque.

    El 18 de octubre de 1977 el Teatro Argentino vivió la jornada más dramática de su historia. A las 14.30, mientras ensayaba el ballet, un voraz incendio se desató en el escenario que en pocas horas redujo a cenizas la sala de estilo renacentista. Sólo permanecieron en pie el foyer y las paredes perimetrales.

    Hubo que esperar hasta 1999 para que volviera levantarse el telón, pero esa es otra historia.




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    "El Massilia"


    Por Roberto Famá Hernández

    Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral


    Es el domingo 5 de noviembre de 1939 y en el Hipódromo de Palermo se corre el Gran Premio Carlos Pellegrini, la competencia hípica más importante que le queda al año que ya termina. “Embrujo” es el gran favorito para alcanzar el disco de llegada luego de recorrer los 3.000 metros de competencia. Las tribunas están repletas de entusiastas apostadores. Los premios para los propietarios de los “pura sangre” que resulten ganadores son: $50.000 para el primero, $10.000 al segundo y $5.000 para el tercero. Con 1 peso se puede pagar una platea en un teatro, con 2 comprarse un par de zapatos de buena calidad.


    En ese mismo domingo, anclado en el puerto está el vapor francés Massilia, con 147 españoles republicanos. Pero ninguno de ellos puede quedarse aquí; 132 deben seguir a Chile, 6 al Paraguay y 9 a Bolivia. No se les permite ni asomarse al Ojo de Buey  mucho menos descender, deben quedarse a bordo, hasta que puedan viajar por tierra.  Al día siguiente el diario “Noticias Gráficas” dirá: "Las medidas adoptadas contra el grupo de intelectuales y artistas españoles... son de un rigorismo que solamente tratándose de peligrosos confinados se hubieran aceptado....Un marinero nos informó que los españoles refugiados tenían orden de que nadie se aproximara a ellos y menos que se asomaran por los ojos de buey ...Es lamentable lo que ha ocurrido. No sabemos ni nos interesa saber quién ha dado la orden terminante de que ese grupo de gente que representa de modos distintos a la cultura y el cerebro de España permanezca en la sombría situación de los delincuentes incomunicados".


    Al gobierno argentino hacía mucho tiempo que le preocupaba el posible ingreso  de los refugiados españoles, considerados "extranjeros indeseables". Eran una amenaza y en 1938 se habían ampliado las trabas los refugiados, tanto judíos como españoles republicanos. El fin de la Guerra Civil en abril de 1939 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, hizo que miles y miles de solicitudes de ingreso se nieguen sin miramientos, a pesar de las protestas de legisladores, socialistas y radicales, que salen en defensa de los refugiados españoles y judíos.

    De los 147 republicanos, 60 son intelectuales, periodistas o artistas, como Ramón Hidalgo Pontones (pintor), José Arbex Pomareta (ingeniero), José Fernández Cañizares (cinematografista), Luis de la Fuente (director de cine), Antonio Salgado y Salgado (periodista), José Ruiz de Toro (abogado y escritor), Mauro Cristóbal Artache (dibujante), Arturo Cuadrado Moure (ex-director de la revista "Resol"), Alberto López Barral (escultor), Gregorio Muñoz Montenegro (pintor-escenógrafo), Pedro Corominas Muntanya (abogado y legislador catalán), Severino Mejuto (actor), Clemente Cimorra (periodista), Eusebio de Gorbea, Pascual Guillén y Salvador Valverde (autores teatrales).


    La sorpresa es mayúscula en el hipódromo: “Romántico” se queda con el triunfo y su propietario se lleva los 50.000 nacionales. Pero ¿quién es el dueño del caballo ganador? Nada menos que Natalio Botana, el propietario del Diario “Crítica” el diario de mayor tiraje, que desde el estallido de la Guerra Civil se había manifestado abiertamente “a favor del legítimo gobierno republicano” y desde Julio del 39 aparecía sosteniendo una fuerte campaña de apoyo a los intelectuales españoles: "Debemos acudir en ayuda de los intelectuales españoles. Universitarios, profesionales, escritores y artistas figuran entre los refugiados en Francia, sin destino fijo. Para contribuir a salvar lo mejor de la cultura española, actualmente en los campos de concentración …"  La campaña se inicia con un reportaje a Enrique Banchs, Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) donde éste solicita al Presidente de la República,  Roberto Marcelino Ortiz, que realice gestiones en favor de los escritores españoles que se encuentran en Francia y otros países, permitiendo la entrada en al país de los intelectuales que quieran radicarse en la Argentina.


    Natalio Botana
    A Natalio Botana le sobra paño para presionar al Presidente Ortiz. Ambos saben que desde “Crítica” puede organizar una manifestación en pocas horas.

    Las versiones son varias, pero todas coinciden que los 50.000 nacionales ganados por “Romántico” en aquella tarde, fueron repartidos entre los exiliados que lograron bajar del Massilia y radicarse en Buenos Aires, para que sobrevivan los primeros meses. Los intelectuales españoles enriquecieron las páginas de “Crítica” entre ellos Diego Martínez Barrio, Angel Ossorio y Gallardo, Indalecio Prieto, Augusto Barcia, Julio Alvarez del Vayo, Manuel Blasco Garzón, Mariano Gómez, Basilio Alvarez, Alfonso Castelao, José Venegas, también el general Vicente Rojo, Rodrigo Soriano, Corpus Barga, Manuel Fontdevila, Juan G. Olmedilla, Carlos Sampelayo, Clemente Cimorra y otros.


    Pero todo se hizo en la mayor reserva; al día siguiente sólo el diario La Nación  en la sección "Teatro" se menciona “la llegada de tres autores teatrales de actuación celebrada en España: Eusebio de Gorbea, Pascual Guillén y Salvador Valverde y al escenógrafo Gori Muñoz “ sin aclarar que se trataba de pasajeros del Massilia

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  • 06/12/12--15:12: PASANDO POR BOLETERIA
  • Maravillosa fotografía de la boletería del Teatro Ateneo, (según indica el cartel que anuncia la programación, se trata del Teatro Ateneo) Una reja realizada en herrería artística separa al público. Hay varios cuadros sobre la reja, el del programa menciona “Compañía Dramática Argentina Camila Quiroga” que junto a su marido habían fundado el teatro en 1925.
    Figura también “Joaquín de Vedia” y las obras “Con las alas rotas” y “Adiós juventud!..” Hay dos fotografías femeninas, una con firma del Estudio fotográfico Bixio y Castiglioni, y en el centro un retrato abstracto de la misma mujer. 
    Sobre el lado derecho inferior hay una alcancía con la leyenda “Acordaos de los enfermos sin recursos” de la “Asociación Asistencia a domicilio de los enfermos pobres”.
    Estas alcancías estaban en casi todas las boleterías de Cines y Teatros a principios del siglo XX
    El original de esta fotografía pertenece a la Biblioteca Nacional.





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    “Teatro De La Alegría”





    Por Roberto Famá Hernández


    Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral



    Si al caminar por la calle Chacabuco al 100 le parece oír un lejano sonido de aplausos, que como una brisa fría estremece y pasa, le sugiero que se detenga un momento frente al número 170.


    Ahora, si los duendes lo quieren y abre su imaginación, verá que en esos 15 metros de frente, hay tres grandes puertas de entrada y, detrás de ellas, un muy lujoso salón.


    Entre la puerta principal y las laterales, fíjese bien, mire, entre las dos columnas a la derecha y entre las otras dos a la izquierda, están las carteleras del hoy olvidado Teatro De La Alegría, y si alcanza a leer bien, podrá ver que allí se presenta, por ejemplo, algún concierto, comedia o alguna zarzuela y a continuación encontrará una detallada descripción de quienes son los tenores, barítonos, sopranos, bajos y actores cómicos que la representan; siempre encontrará primeras figuras, artistas consagrados que quieren actuar en uno de los teatros más lujosos de la Buenos Aires de 1870.


    Levante ahora la vista y en el piso superior verá tres ventanales y un largo balcón precedido por una artística reja de hierro forjado. Detrás de esos ventanales hay nada menos que 150 palcos en dos hileras y 300 tertulias.

    Ingresando al salón principal podrá encontrarse con lo más destacado de la sociedad porteña; el General Mitre rodeado de hacendados, u otros políticos, o intelectuales y poetas como Guido Spano que acude para aplaudir al renombrado tenor Ernesto Rossi,  que debutó allí el 6 de octubre de 1871 con el melodrama francés "Los dos sargentos” y se mantuvo con éxito total, agotando cada noche las 900 localidades, hasta el 7 de noviembre.




    En la Buenos Aires de entonces el alumbrado callejero a gas, como el que vemos aquí, junto a la entrada del teatro, no era bueno y mucho público prefería el horario de tarde para asistir a las funciones del Alegría; y entonces, que no le llame a usted la atención la gran cantidad de damas que asisten a las funciones, es que es el lugar de moda, ideal  para lucir joyas y usar los entreactos para hacer tertulias con quienes conviene hacerlas. Si es Carnaval, las señoras y señores asisten con sus honestas hijas, cubiertas ellas, claro está, por algún vistoso antifaz. Los jóvenes pueden alquilar un palco por 60 pesos, arrojar desde allí coloridas serpentinas mientras suena la orquesta, y si la suerte acompaña y la ondulada serpentina resulta correspondida con una sonrisa, en el salón principal, podrán bailar con alguna señorita frente a la mirada atenta de la familia, hasta casi las 4 de la madrugada.

    Usted, si lo refiere, puede comprar un abono para 30 funciones en tres turnos por 100 pesos por un palco,  o por 10 pesos una platea o una cazuela para las damas, pero si lo que usted quiere es una buena ubicación “especial” hable con Montes, el boletero encargado, que con tres días de anticipación, puede reservarle la mejor ubicación, que está al tanto de quién ocupa tal o cual palco, a quien le convendrá a usted conocer y Montes puede hacer que coincidan para compartir una interesante tertulia.



    La primera huelga en la República Argentina fue la de los obreros tipográficos que se inició el 2 de setiembre de 1878. En esa época existía la Sociedad Tipográfica Bonaerense que funcionaba como una mutual y fue la entidad que convocó a esa primera huelga en el país, el punto de reunión fue en el Teatro de La Alegría, más de 1.000 huelguistas se manifestaron allí.


    Adelaida Ristori
    El Presidente Sarmiento asiste al Teatro  De La  Alegría para disfrutar una función teatral de la renombrada diva italiana Adelaida Ristori, después Marquesa del Grillo, quien se lució, entre otras obras, con "María Estuardo" y luego de la representación Sarmiento la saluda y le dice: “Ya tuve el gusto de verla en Nueva York”, a lo que la actriz le responde: “Sí, señor Presidente. Lo he visto varias veces en las primeras filas de la platea”. Y Sarmiento agregó: “Lo siento, porque me habrá visto llorar como un tonto...


    Muchos otros nombres de obras consagradas y de grandes artistas fueron fervorosamente pronunciados en el Teatro La Alegría; podríamos hacer hoy una larga lista, Carolina Civili Palau, Rita Carbajo, Leopoldo Baron, Hernán Cortés, Joaquín de la Costa, Luis Cubas, Antonio M. Celestino, Joaquín Cuello… Pero ya no nos dicen mucho, aunque en su tiempo constituyeron éxitos increíbles; el público del Alegría obsequiaba a sus artistas preferidos con flores, álbumes, medallas de oro, guirnaldas y hasta joyas de gran valor.


    Luego otros teatros fueron quedándose con el público y con los artistas; los dueños de la sala fueron cambiando, perdió brillo la cartelera y el 12 de julio de 1885 con dos comedias: "Amor de madre" y "Dimes y Diretes" a total beneficio del Asilo de Mendigos, el teatro La Alegría cerró definitivamente sus puertas y en 1909 fue demolido. Pero son varios los que aseguran que al caminar por allí, les parece oír un lejano sonido de aplausos, que como una brisa fría estremece y pasa.





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    Frank Brown

    y el honor de la patria civilizada.




    Por Roberto Famá Hernández

    Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral


    Nuestro teatro no nació de Calderón ni de Moliere, tampoco de Shakespeare, sino de las arenas del circo levantado con lonas y maderas por los hermanos Chiarini, los hermanos Amato, el de Pablo Rafetto, el Podestá-Scotti o el de Anselmi  o el de aquel acróbata y payaso llamado Frank Brown, que abandonó su Inglaterra natal para navegar por más mares que cualquier marinero. Y así lo hizo hasta llegar a Buenos Aires, donde vivió más de 60 años y donde murió. Un artista que ganó mucho dinero y que también lo perdió en grandes cantidades. Generoso y desprendido colaboraba con quienes se lo solicitaban, entre sus cuadernos de recortes se encontraron muchas cartas de agradecimiento. En 1898, en Rosario colaboró dando varias funciones a total beneficio de la “Liga Patriótica” que quería comprar un buque de guerra para el Estado Argentino.


    Su circo, el Hippodrome, estaba ubicado en Corrientes y Carlos Pellegrini, fue el lugar donde grandes y chicos encontraban emociones, risas y caramelos que el mismo Frank Brown repartía entre un ensordecedor griterío de los pequeños admiradores: ¡Aquí, Frank! ¡Aquí! Y Frank vaciaba bolsas de caramelos arrojándolos por puñados a su platea.

    Cuando en 1910 el país se preparaba para los festejos del centenario con la visita de grandes personalidades, Frank Brown quiso sumarse con lo mejor que podía dar;  su circo. En un baldío de la calle Florida levantó otra carpa; más grande aún que el Hippodrome, de lonas y madera para que el mundo pudiera verla, pero demasiado cerca del Jockey Club. A la aristocracia patricia le pareció que esa barraca era una muestra de la Argentina incivilizada,  algo que había que evitar, no podía ser que se viera ese mamotreto cuando la ciudad ya tenía su teatro Colón. Frank Brown se negó a retirarla y de semejante ultraje a la arquitectura de la “parisina” Buenos Aires, se ocuparon las llamas. Seguramente esas mismas manos incendiarias se extendieron alguna vez esperando los caramelos del gran payaso, pero eso no importó, tampoco sus aportes a la "Liga Patriótica"; se había purificado con fuego el honor de la patria civilizada.


            

    ¡Frank Brown estás viejo!


    ¡Frank Brown tan arrugado!

    Yo siento por ti la maldad del espejo.

    ¡Maldito maquillaje! ¡Ese carmín está pasado!

    Frank Brown eres un fuelle demasiado gastado,

    Un juguete que ha caducado.

    Mira, si yo pudiera suplantarte,

    Llenara el Hippodrome con mis ágiles muecas

    -y con Shimmys y tangos y zamacuecas-

    -al mismo tiempo haciendo por imitarte-

    para hacer reír a un niño, que es tan noble misión,

    haría de mi alma una matraca,

    de mi entusiasmo una faca,

    de mi poeta un clown,

    y una serpentina de mi corazón.



     RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN


    a los veteranos del circo

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    Margarita Xirgu

    y José Ricardo Morales;

    teatro español en el exilio republicano



     Por Roberto Famá Hernández
    Miembro de la Asoc. Arg. de Crítica e Investigación teatral


    A la  pieza de mi colección que hoy quiero compartir, la considero un emblema del teatro español en el exilio y es el programa de mano de la obra “El embustero en su enredo” del dramaturgo español José Ricardo Morales interpretado por Margarita Xirgu en el teatro Avenida en junio de 1945.

    Autor e intérprete, ambos “desterrados” republicanos en Chile, estrenaron esta obra el jueves 11 de mayo de 1944 en el Teatro Municipal de Santiago de Chile y luego aquí en Buenos Aires, en esta temporada del Avenida.  Vale entonces recordar, que para los artistas españoles republicanos, el destierro no fue sólo físico, sino también literario; durante y después de la Guerra Civil Española sus palabras se acallaron y pocos, muy pocos, lograron vencer la mordaza franquista dentro y fuera de España. Lo cierto es que ninguno salió airoso del régimen y fue, precisamente José Ricardo Morales quien decía que, bajo el régimen franquista, a los artistas le quedaban sólo tres categorías; la de “enterrado” como García Lorca, la de “desterrado” como se consideraba él y la de “aterrado” que le cabía a todos aquellos que bajo el régimen permanecían en España.


    Xirgu y Morales se conocieron por gestión de Arturo Soria quien le dio a Margarita Xirgu a leer “El embustero en su enredo”. Ella ya era una artista consagrada de 56 años, el un joven de apenas 29. La obra le gustó tanto a la gran Xirgu que en seguida quiso conocerlo para concertar el estreno inmediato de la pieza. Y fue sólo el principio; enseguida Xirgu le rogó que se diera a trabajar en una adaptación de La Celestina para llevarla a la escena. Es que ambos se necesitaban para romper la mordaza del exilio y seguir haciendo teatro español. Aquel primer trabajo juntos lo recuerda así José Ricardo Morales en el libro “Margarita Xirgu en el destierro”

    “Cuando puso en escena mi primera obra extensa, El embustero en su enredo, al efectuar los ensayos en el antiguo Centre Catalá de Santiago de Chile, indefectiblemente me preguntaba si estaba bien resuelta determinada situación o si algún personaje era el que debía ser. Su modestia era plena, tan absoluta que contrastaba decididamente con la actitud de algún director que haciéndose cargo de otra obra mía, tan sólo deseaba que el autor brillara por su ausencia o, si fuera posible, permaneciese para siempre bajo losa fría… Recuerdo que en aquellas ocasiones —eran mis veinte años— solía decirle: “Tú sabes infinitamente más que yo de teatro y eres la que decide”. “No —replicaba Margarita—, tú eres el autor y conoces muy bien qué pretendiste hacer en este punto”. Después, por cierto, al resolver la situación como tan bien sabía, la escena resultaba sorprendente y el primer sorprendido era el autor”


    José Ricardo Morales también llegó a decir de Margarita Xirgu:  



    “no fue sólo actriz de obras sino que lo fue de autores. Aún más, aunque parezca excesivo, fue autora de autores y, sobre todo, de autores vivos, dándoles autoría y haciéndolos surgir del limbo oscuro en que los mantuvieron sus coetáneos, diferenciándose así de quienes recurrían a la obra acreditada, para operar sobre seguro y obtener fácilmente el éxito asegurado”






    Quiero cerrar en homenaje a los desterrados, los enterrados y los aterrados por el franquismocon con una frase que le pertenece también a Morales.

    “Yo creo que el destierro español ha sido la malversación de talento más grande que se haya producido en ningún país del mundo”  


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    "La divina Borelli" la mujer fatal del cine mudo actuó en Buenos Aires 



    Lyda Borelli , la gran actriz italiana actuó también en Buenos Aires, fue en el legendario teatro Odeón, junto a Antonio Gandusio y Ugo Piperno, del 15 al 31 de julio de 1914 con la obra “Guerra in tempo di pace”. Luego presentó “Salomé” de Oscar Wide en la misma sala y en Setiembre se presentó en el antiguo Teatro San Martin con “pochades francesas y vaudevilles alegres”  (comedias ligeras)  Borelli intenta filmar en Buenos Aires pero por razones contractuales no se lo permiten.  

    La pieza de mi colección que hoy publico es el programa de mano del miércoles 22 de julio de 1914 de su presentación en el Odeón con “Guerra in tempo di pace”  



    "La divina Borelli" cautivó a millares de espectadores del cine mudo italiano desde 1913 hasta 1918 y construyó una imagen de "mujer fatal" con títulos como Rapsodia Satánica, Fior di male, Malombra, Una noche en Calcuta.




    El mismísimo Roberto Arlt la había admirado en cines del barrio de Flores y seguramente pudo verla actuar cuando en 1914 sube al escenario del Odeón, acompañada por Ugo Piperno (que luego en 1917 filmaría junto a Borelli La Storia Dei TrediciI) y Antonio Gandusio el actor italiano de espalda encorvada, cara irregular y voz grave que también alcanzara cierta fama interpretando comedias ligeras y luego dirigiendo obras de Pirandello.

    Una semana después de presentarse en Buenos Aires la “Gran Guerra” se desata en Europa y Borelli duda en volver a Italia. Finalmente, en Octubre de 1914 parte hacia España. Al llegar la espera un reportaje  en la revista española EL CINE de noviembre de 1914  donde se lee:



    “Se abre una puerta, y aparece una hermosa mujer, con la sonrisa en la flor de sus labios. Es alta sin exageración, de andar reposado, y con ademan suelto. Sobre el nácar de su carne brillan con reflejos de oro las hebras de su cabello. La reja de sus pestañas encierra el misterio de los ojos; enigmáticos ojos que deben saber mirar con amor en trances de ternura y rencorosos, como los del tigre en acecho, cuando la trágica hora de la venganza lo requiere.

    Así es la mujer que se adelanta tendiéndome amigablemente la mano; así es Lyda Borelli.



    — Perdone si le he hecho esperar,—me dice en correctísimo castellano.



    — He nacido, como quien dice, en las tablas, pues toda mi familia forma una pléyade de artistas. El mio padre Napoleone, fue un gran actor dramático… El cinematógrafo en mí, es transitorio. A mi arte, el de la dramática, le tengo mucho amor para abandonarle; se pueden armonizar.



    — ¿Cómo fue el dedicarse a la película?



    — Primeramente, porque en el cinematógrafo hay un campo sin trillar que es el del verdadero arte. El público está cansado de tanto argumento policíaco. Esa serie de films en que intervienen ladrones de levita; en cuyo transcurso se inculcan y enseñan lecciones de pillería, tienen un sabor insano. ¿Por qué? Yo soy partidaria del drama humano, del que sea posible en la vida… Hasta ahora llevo hechas cinco películas.



    — ¿Qué película hizo primero?



    — Pero mi amor no muere. Y a continuación: El recuerdo del otro y La mujer desnuda.



    — ¿Y en la actualidad?



    — La última que he creado es la titulada Rapsodia satánica.



    — ¿Tardará mucho en proyectarse?



    — No le puedo decir, pero supongo que será pronto, porque sólo falta el poema musical del Maestro Mascagni.



    — ¿Ha sido impresionada en América?



    — No señor. En Roma.



    — ¿Pues no viene usted de la Argentina?


    — Si señor, de Buenos Aires; pero allí no he trabajado. Varias casas pidieron permiso a la que estoy escriturada que me consintiera actuar, y ésta, lo negó.



    — Luego su labor ha sido teatral.



    — Vuelvo muy contenta de la tournée, Figúrese que en el teatro Urquiza de Montevideo ¡me hicieron hablar! Yo creo que esta es costumbre muy americana, porque en Uruguay me sucedió lo mismo.



    — ¿Qué arte de los dos que usted cultiva, le parece más difícil?



    — Pues a decir verdad, no sé, porque a mi entender son dos artes completamente distintos. Ya ve usted Max Linder; en la película de su género, es insustituible, y en cambio en el escenario no pasa de ser una vulgaridad. Sin embargo, en la cinematografía se lucha solamente con la mímica mientras que en el teatro además de esto se necesita decir bien.



    — Y esto mismo ¿no puede ser una ayuda que compense las deficiencias del gesto?



    —A veces en lugar de ser ayuda, es estorbo. No lo creo. El público del cinematógrafo, que todavía se puede decir es juguete de niños, suele ser sencillo e ingenuo. En cambio en el teatro, la decoración varía. Ambos artes hablan a las colectividades y hay bastante diferencia de una a otra.



    — ¿Que actores de films la parecen mejor?



    — Para mi todos son buenos, pero mis simpatías se las lleva Napierkowska, Robinet, Max Dearly…



    (¿Y de los españoles?)

    — No puedo darle mi opinión, pues si bien conozco a Rosario Pino, Thuiller, Maria Guerrero y Mendoza y tengo de ellos un alto concepto, mis profecías tal vez resultasen equivocadas hablando del cinematógrafo.



    — Y de los autores españoles…



    — Otra pregunta que no puedo contestar y por la misma razón. He leído algo de Benavente, pero no para formular un juicio.



    — Se ve que le gusta leer, estudiar…



    — Esa es mi vida, en los ratos libres mi compañero es el libro.



    — ¿Y quién mejor? Yo tenía noticias de que se casaba.



    — No haga caso. Son rumores que por Italia corren cada dos meses. Por ahora conténtese con saber que no tengo ningún amor. ¡Con lo que me gustaría estar enamorada!



    Y al decir esto Lyda eleva sus ojos misteriosos a las alturas y junta las manos como si de sus labios brotase una oración…



    — Y bien. Desde aquí ¿adónde irá?



    — Pues un mes al teatro Carignano de Torino. Y después quizá descanse un poco en Spezia, mi tierra.



    — ¿Le gusta viajar?



    — Mucho. Siempre encuentro emociones nuevas. En el vapor que me ha traído a España, en el Regina Elena, venían unos cincuenta alemanes que marchaban a incorporarse al ejército de su nación. Al llegar a Gibraltar, otro vapor inglés abordó al nuestro e hizo prisioneros a todos los subditos del Kaiser. Era una noche en que llovía torrencialmente. Una noche, que perdurara en mis recuerdos con la misma intimidad que el día que en Toledo visité la casa del Greco.

    ¡Si usted hubiese visto con que serenidad y resignación, aquellos alemanes, pasaban uno a uno por entre las bayonetas de los marinos británicos!

    Desde nuestra cubierta les vimos llegar con la gorra en la mano hasta la borda del buque inglés. Y cuando ya sólo distinguíamos un borrón en la superficie del barco, llegó a nuestros oídos la tonada armoniosa, mezcla de salmodia y canción bélica del himno germánico que entonaban los prisioneros. En tanto, el vapor se alejaba, se alejaba… Créame señor Villán; entonces lloré, y ahora, usted lo ve, los ojos se me humedecen, Yo, que no soy ni francesa ni alemana, desde aquel momento reniego de la guerra…



    He ahí lectores un corazón de mujer; ya conocéis un alma de artista; ya conocéis a Lyda Borelli.



    Se hace una posse: nuestro fotógrafo senor Olalde dispara el magnesio, y un relámpago pone punto a mi grata visita.

    Delfin Villán Gil (El Cine, 7 noviembre 1914)





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    Rosa Rosen
    "Toda mujer es un compendio de fuerza y timidez"

    A lo largo de su intensa carrera artística, Rosa Rosen ha concedido, como es lógico, diversos reportajes. Al repasar hoy algunos de ellosencontramos el pensamiento lúcido de una artista que, no sólo ha transitado durante 60 años muchos escenarios, sino que ha meditado profundamente sobre su arte. Reproduzco aquí algunas respuestas y pensamientos de Rosa Rosen:

    " A ver. Déjenme pensar. No, no creo que el artista llegue nunca a culminar su obra. Siempre evoluciona. Continuamente acrecienta sus conocimientos, pule su sensibilidad, en beneficio de su trabajo. El arte - hablo en general, aunque en el teatro sea más palpable esta sensación- es una puerta que da a un camino ascendente e interminable. Recorrerlo es un gusto y una necesidad."

    "Como este tul frágil, incoloro, frío, así son los personajes teatrales. Cobran calor cuando el actor los viste. Depende pues de la capacidad de comunicación del intérprete, el que el calor del personaje sea lo suficientemente fuerte, como para que ese tul envuelva también al público. Tanto el personaje, como el actor, no tienen vida propia en el teatro, nacen cuando se unen."

    "... porque el escenario tiene una exigencia muy distinta a la TV. Usted, ahí arriba, tiene el compromiso de comunicarse con el que asiste a la liturgia del teatro".




    "Bueno, es difícil para una mujer emitir una opinión sobre la mujer. Se corre el riesgo de poner como ideal femenino a un ser con virtudes similares a las que uno cree poseer. En fin, la mujer es como una flor, suave, vistosa y con un obsecado deseo de darse. En un ramo es extrovertida, llamativa, pugna con las otras por destacarse; sola, cierra sus pétalos y tiembla ante la más suave brisa" 

    "Sí, leo cuanto puedo. Las pocas horas de descanso que tengo en el trajín diario las dedico a la lectura. En parte es un pasatiempo y en parte una obligación. Entretenimiento para la mujer que hay en mi y fuente de información y de vida, de aprendizaje y de comprensión para la actriz."

    Programa de mano de "La Mujer del Domingo" Imagen cedida gentilmente por el amigo Mario Gallina

    Programa de mano de "La Mujer del Domingo" Imagen cedida gentilmente por el amigo Mario Gallina

    "Muchas veces oímos, decimos o repetimos frases hechas, sentencias o conclusiones con la seguridad de que fuesen verdades reveladas. Una de esas frases es - El teatro es la simulación de la vida - ¿Hasta dónde esta afirmación encierra una verdad? 
    El teatro es la vida, no la simulación de la vida. En cada obra hay trozos del momento que se está viviendo, donde se muestran aspectos sociales, costumbristas, en fin, toda esa amplia gama que es capaz de proyectar el ser humano. Nosotros hablamos ahora del teatro de la violencia o del teatro del absurdo. Sí, señor, esto sucede porque estamos viviendo un mundo violento y absurdo y en el tatro eso queda historiado"

    "El teatro da poca felicidad. Soy felíz cuando estoy sobre el escenario, en contacto con lo que estoy viviendo, público y personajes... Después, no. La lucha con la incomprensión, el alejamiento del crítico de espectáculos es terrible. Antes se conocía al crítico, asistían a los ensayos... hoy sólo vienen el día del estreno. Se expresan por elogios o negativas. Sin embargo yo creo que hay que ayudar para que las cosas salgan mejor"

    (En tema sobre el Conservatorio dice:) " ...pero la única experiencia válida es el escenario. Por eso creo en los teatros independientes. Allí se ve que no se puede "hacer" a un actor, que actor se nace. Claro que hay que evitar los vicios de un mal director y los jóvenes se han dado cuenta de ello"

    Rosa Rosen
     
    ALGO SOBRE SUS INICIOS:
    Fue su maestra de segundo grado, quien advirtió la pasión que tenia por el teatro, razón por la cual le aconsejó a su madre que la llevara a iniciarse en el campo de la actuación. Fue así como Rosa comenzó su actividad siendo aún una niña, en la Compañía Infantil de Angelina Pagano, en la que conocería a otros pequeños actores que luego con el correr de los años se convertirían en figuras de gran popularidad, como Ángel Magaña, Irma Córdoba y Marcos Zucker, con quien Rosa mantendría una relación de afecto y respeto mutuo a lo largo de toda su vida.
    Bajo la tutela de Angelina Pagano, recibió no solo las primeras lecciones de actuación, sino que también tomaría clases de baile clásico, canto y música. Esa formación inicial pero completa, le permitiría ingresar a los 14 años, a estudiar en el Conservatorio de Arte Escénico donde de la mano de grandes maestros del teatro argentino, completaría su formación como actriz integral.
    El debut como actriz profesional no se haría esperar y en 1933 debuta desempeñando el rol de “dama joven” en la obra “El gorro de cascabeles” de Luigi Pirandello, llevada a escena por la Compañía de Comedias, encabezada por Luis Arata. Rosa tenía tan solo 17 años y un gran futuro por delante, que el propio Pirandello, de visita en el país para asistir al estreno de otra de sus obras, no tardaría en advertir.
    A mediados de 1935 actua en “Boite rusa” en la Compañía de Pierina Dealessi y José Olarra, obra que tuvo gran éxito, llegando a las 350 representaciones consecutivas. En 1936 es contratada como parte del elenco de la compañía Nacional de Comedias del Uruguay como “primera actriz joven” junto a figuras ya consagradas como Tita Merello, Santiago Arrieta y Matilde Rivera.
    Al año siguiente Rosa integra la compañía de Paulina Singerman, en donde interpreta “La Fierecilla Domada” de William Shakespeare junto a Esteban Serrador, quien con el paso de los años se convertiría en un gran amigo.
    La carrera de Rosa continúa en ascenso y así lo demuestra su incorporación a la Compañía de Mecha Ortiz, con la cual interpretará la obra “Mujeres” de Claire Booth en el Teatro Smart, actual Multiteatro. La obra requería de 25 actrices, entre las cuales se encontraban entre otras Amelia Bence y Juana Sujo. Rosa permaneció en la compañía de Mecha Ortiz entre 1938 y 1941, años que le permitieron ganar una gran experiencia escénica e interpretativa, ya que debió ajustarse a diversos personajes dando vida a seres de la más variada naturaleza. 


     Aplausos, noches de estreno y más aplausos a lo largo de mas de 60 años que concitaron la atención, la admiración y el cariño del público. Aplausos y más aplausos, para esta dama de la escena nacional.


    PARTE DE SU LABOR EN TEATRO
    1998 ............... El cuarto de huéspedes
    1987 ............... Solo ochenta
    1985 ............... Arsénico y encaje antiguo
    1982 ............... La mujer del domingo
    1979 ............... Viejo mundo
    1978 ............... Marcelo el mecánico
    1977 ............... Después de la fiesta
    1975 ............... Arroró mi hombre
    1973 ............... El día que secuestraron al Papa
    1972 ............... Flores de papel
    1971 ............... El baile de las sirvientas
    1970 ............... Mariposa... mariposa
    1969 ............... La selva y el reino
    1969 ............... El hombre de mundo
    1966 ............... El tema era las rosas
    1965 ............... Porqué tan violento
    1964 ............... El vestido malva de Valentina
    1963 ............... El águila de dos cabezas
    1962 ............... La mujer del domingo
    1957 ............... Réquiem para una mujer
    1954 ............... Ana Christie
    1954 ............... Marta Ferrari
    1952/1953 ....... La salvaje
    1952 ............... Valentía de pecar
    1952 ............... Rostro perdido
    1951 ............... La sirena varada
    1950 ............... La heredera
    1947 ............... Un marido como hay pocos
    1946 ............... Ser o no ser
    1946 ............... El amor del sendero
    1946 ............... Marcos Severi
    1946 ............... Juan Globo
    1945 ............... La señorita Julia
    1944 ............... Mis amadas hijas
    1942 ............... El tren azul
    1942 ............... Una mujer demasiado honesta
    1942 ............... Lo imposible
    1941 ............... El hombre que todo lo enreda
    1941 ............... La escalera
    1941 ............... Eso es portarse bien
    1941 ............... El hombre que yo quiera
    1941 ............... La fiesta
    1941 ............... Llevame en tus brazos
    1941 ............... Romance
    1940 ............... La orquídea
    1940 ............... Extraña pasión
    1940 ............... Un sueño de amor
    1940 ............... El viaje
    1940 ............... Desafío de amor
    1940 ............... Compañera de colegio
    1940 ............... El hombre del pañuelo azul
    1940 ............... Porqué se quedó soltera
    1940 ............... La picara fiorentina
    1940 ............... El misterio del palco azul
    1939 ............... De seis a siete de la tarde
    1939 ............... Me amará siempre
    1939 ............... Romance de Dan y Elsa
    1938 ............... Los besos no pagan multa
    1938 ............... Julia Conde secretaria
    1938 ............... Mujeres
    1937 ............... La fierecilla domada
    1936 ............... El terruño
    1936 ............... La raza de Caín
    1936 ............... El eter verde
    1935 ............... Boite rusa
    1933 ............... Sueño de una noche de verano
    1933 ............... El gorro de cascabeles

    RADIOTEATRO
    1956 ............... Historia de una mala mujer *Radio Splendid*
    1953 ............... Mujercitas
    1947 ............... La Guerra gaucha
    1943 ............... Ana Karenina
    1942 ............... El conde de Montecristo
    ....................... Ana y el Rey de Siam (ciclo Llao Llao) *Radio Belgrano*
    ....................... La escalera de caracol (Ciclo Palmolive)

    Además, se detacó en cine y TV
     
    TRABAJOS REALIZADOS EN CINE
    1987 ............... El hombre de la deuda externa
    1956 ............... El protegido (Cristina Douglas)
    1952 ............... Deshonra
    1950 ............... La campana nueva
    1949 ............... De padre desconocido (Amalia)
    1944 ............... Cuando la primavera se equivoca
    1944 ............... Delirio!
    1943 ............... Los hombres las prefieren rubias
    1943 ............... El capitán Veneno (Verónica)
    1942 ............... Mar del Plata ida y vuelta
    1941 ............... Una vez en la vida
    1939 ............... Los pagares de Mendieta (Clota)
    1939 ............... El sobretodo de Céspedes (Amalia)
    1938 ............... La estancia de gaucho Cruz
    1937 ............... La fuga (Lidia Báez)
    1937 ............... La muchacha del circo
    1936 ............... Loco lindo (Muchacha en almacén)
    1934 ............... El hijo de papá

    TELEVISIÓN
    1998 ............... Marco el candidato *Canal 9*
    1992 ............... Grande Pa! (Dorita) *Telefe*
    1983/1987 ....... Situación límite *ATC*
    1981 ............... Navidad en el año 2000 (Estela Maris Carreras) *ATC*
    1981 ............... Las 24 horas *Canal 13*
    1981 ............... Herencia de amor *Canal 9*
    1979 ............... Alta comedia -Ep: "El jugador"- *Canal 9*
    1978 ............... Detrás del anuncio *Canal 7*
    1976 ............... Los que estamos solos (Georgina) *Canal 9*
    1974 ............... Bellísima Luisana *Canal 13*
    1974 ............... Alta Comedia -Ep:"Ha llegado un inspector"- *Canal 9*
    1973 ............... Memorias de una mala mujer *Canal 13*
    1973 ............... Solamente hombres *Canal 13*
    1973 ............... El barón de Brankovan, "El exterminador" (Marga) *Canal 9*
    1973 ............... Alta Comedia -Ep: "Memorias de una mala mujer"- *Canal 9*
    1972 ............... Alta Comedia -Ep: "Living room"- *Canal 9*
    1970 ............... Esta noche... miedo -Ep: "Diabólica venganza"- (Fedra) *Canal 11*
    1968 ............... Las solteronas *Canal 9*
    1968 ............... Su comedia favorita *Canal 9*
    1969 ............... Honrarás a tu madre *Canal 9*
    1966 ............... Amorina *Canal 7*
    1965 ............... Alta Comedia -Ep: "La vida que te di"- *Canal 9*
    1965 ............... La mujer del domingo *Canal 9*
    1965 ............... Rostro perdido *Canal 13*
    1965 ............... Quién es quién *Canal 13*
    1965/1966 ....... Historias de entrecasa *Canal 13*
    1965 ............... El águila de dos cabezas *Canal 13*
    1965 ............... Mirando la vida -Ep: "Las solteronas"- *Canal 9*
    1965 ............... Noche de paz (especial) *Canal 9*
    1965 ............... Gran Teatro Universal *Canal 7*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "La salvaje"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "La sirena varada"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "Antígona"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "Otra vez adiós"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "El hombre del destino"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "La dama de las camelias"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "La heredera"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "Marta Ferrari"- *Canal 9*
    1961 ............... El teatro de Rosa Rosen -Ep: "El águila de dos cabezas"- *Canal 9*
    1960 ............... A la sombra de un hombre *Canal 9*
    1960 ............... La hora Fate -Ep: "Mujercitas"- *Canal 9*
    1960 ............... La viuda astuta *Canal 9*
    1960 ............... Balzac *Canal 9*
    1960 ............... Los que vivimos *Canal 9*
    1960 ............... Show de fin de año *Canal 9*
    1960 ............... Bajo la garra *Canal 9*
    1960 ............... Una madrina para una alegría (Conducción) *Canal 9*
    1959 ............... Dos docenas de rosas rojas *Canal 7*
    1959 ............... Uno nunca sabe *Canal 7*
    1959 ............... Leocadia *Canal 9*
    1959 ............... Aceite de ballena *Canal 7*
    1959 ............... Vidas de hoy *Canal 9*
    1959 ............... Ligados *Canal 9*
    1957 ............... Marta Ferrari *Canal 7*
    1957 ............... La sirena varada *Canal 7*
    1957 ............... Réquiem para una mujer *Canal 7*
    1957 ............... Teatro de Helena Rubinstein *Canal 7*
    1956 ............... Un hogar acaso como el de usted *Canal 7*
    1956 ............... Teatro del sábado -Ep "La dama de las camelias"- *Canal 7*
    1955 ............... Más allá del color *Canal 7*
    1955 ............... La salvaje *Canal 7*
    1955 ............... Rostro perdido *Canal 7*
    1955 ............... El águila de dos cabezas *Canal 7*
    1954 ............... Mis personajes -Ep: "La heredera"- *Canal 7*
    1954 ............... Cada miércoles, un amor *Canal 7*

    PREMIOS
    Premio Florencio Sánchez 2002 a la Trayectoria.
    Reconocimiento del 16° Festival del Cine de Mar del Plata a la valiosa contribución que con su talento y trabajo aportó como actriz a la cinematografía argentina, en marzo de 2001.
    Premio María Guerrero 1998 a la Trayectoria.
    Diploma de Honor conferido por el Honorable Senado de la Nación en mayo de 1995.

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    EL POLITEAMA



    Por Roberto Famá Hernández


    Muchas cosas pasaron en el TEATRO POLITEAMA  y todo fue hace añares,  en  la esquina SE de Av Corrientes y Paraná; Corrientes 1498 para ser exacto. Nada diré del tiempo anterior en que allí funcionó el circo donde los Podestá estrenaron Juan Moreira, no, pero si diré que como teatro comenzó a funcionar en enero de 1879 con un gran baile de máscaras. Esa costumbre de funcionar también como un distinguido salón de baile alternando con obras de teatro, se prolongo durante muchas décadas, principalmente en carnavales,  se despojada la sala de butacas, con grandes orquestas que actuaban para una sala llena, desbordante,  mientras desde los palcos altos se arrojaban infinidad de serpentinas sobre las parejas que ganaban las pistas o sobre alguna muchacha que escondía su mirada. También el Politeama fue elegido por más de 2.000 asistentes para un agasajo al General Roca.

    Fue en el Politeama en 1886 donde debuta Sara Bernhardt con “Fedora” (Sardou), actuación que hizo viajar desde Tucumán a Domingo F. Sarmiento apasionado por verla.


    Hacia Noviembre 1895 los encargados del bufet del Politeama tienen un hijo, ese pequeño fue durante años una atracción temprana del Politeama ya que a los 6 años podía sentarse al piano y repetir la música que acababa de ejecutar la orquesta; con los años se ganaría la vida como humorista y un artista de variedades sobre el piano y empezó a usar el apodo de Delfy; luego Gardel le grabaría más de 25 tangos y su nombre, Enrique Delfino, es hoy un capitulo enorme en la historia de nuestra música.


    En el Politeama fue también donde el Doctor Marcelo T. Alvear escuchó por primera vez la voz de la soprano portuguesa Regina Pacini de la que se enamoró perdidamente y a la que persiguió por toda Europa hasta que ella le dio el sí.


    En el Politeama actuaba la orquesta dirigida por el Maestro Santo Discépolo, diplomado en el Real Conservatorio de Nápoles, padre de Enrique y Armando Santo Discépolo, luego serían sus hijos quienes hicieron del Polietama un lugar para su arte.


    Fue también en el Politeama, en setiembre de 1902, donde los Podestá estrenaron la comedia de Nicolás Granada “Al Campo” pieza fundante de nuestra dramaturgia.


    En 1937 se representó “MAL DE AMORES” una revista musical de Francisco Canaro como director y autor junto a Ivo Pelay



    Y no puedo olvidarme de La Diosa de Ébano Josephine Baker, y miles de nombres más que pasaron por su escenario. Pero como dije al principio, todo eso fue hace añares en  la esquina SE de Av Corrientes y Paraná donde a alguien se le antojó que mejor era una playa de estacionamiento y ni siquiera eso, me dicen que construyen un edificio, pero hoy es un doloroso espacio vacío en el corazón de la escena porteña.


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  • 08/05/15--04:44: El otro Eichelbaum
  • MANUEL EICHELBAUM

    Y COMO SE HACE UN SAINETE:




    Manuel Eichelbaum (1895-1957) fue uno de los 4 hermanos del dramaturgo Samuel Eichelbaum (autor de Un Guapo del 900 entre otras grandes obras) fue pintor y dibujante, ilustró libros para Jorge Luis Borges y entre otros para su amigo César Tiempo a quién le dedicó un retrato " César Tiempo en el Barrio Judio" pintado en los años 30, que César Tiempo siempre mostraba orgulloso en su casa.


    Samuel y César Tiempo formaban parte de los habitúes del café de “la bohemia del ghetto”, donde solía reunirse la intelectualidad judía porteña, ese bar era el “Bar Internacional”, ubicado entonces en la esquina de Pasteur y Corrientes, por la que desfilaban otros grandes nombres como Alberto Gerchunoff, como ignotos actores del teatro hebreo que actuaban o buscaban actuar a pocas cuadras de allí, en el Teatro Excelsior (Corrientes 3224) o el Teatro Soleil  (Corrientes 3150) como también muchos poetas, escultores y bohemios de la colectividad judía en Buenos Aires

    En ese mismo tiempo de los años 30, Manuel Eichelbaum ilustra en el Nº 4 de la Revista Máscaras con una caricatura irónica sobre "Como Hacer un Sainete" ya que se repetía hasta el cansancio la misma estructura argumental éntre los autores de la época y eso queda aquí expuesto claramente con el humor irónico de Eichelbaum.


    Hoy por hoy, no hay pintura de Eichelbaum,  por pequeña que sea, que se pueda comprar por menos de $ 20.000.- Esta viñeta, única por su espíritu irónico de Eichelbaum la rescato de un ejemplar de mi colección, quizás el único que haya sobrevivido, del Nº 4 de la Revista Máscaras de Julio de 1931 y que de ahora en más queda a salvo del olvido y que comparto con ustedes desde aquí: 




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    Teatro de La Ranchería

    Breve reseña histórica




    Por Roberto Famá Hernández



    Dicen que fue un actor español, Francisco Velarde,  el primer empresario teatral en esta orilla del Rio de La Plata; fue él quien le propuso al virrey Juan José de Vértiz y Salcedo la construcción de un teatro.


    Velarde se presentó ante el virrey y le dijo que se comprometía a edificar “a todo costo” un coliseo,  al estilo de las mejores casas de comedia de España y le ofreció que el gobierno nombrase a un ingeniero de su confianza para que confeccione los planos y supervise la obra. Entretanto se edifique el teatro, pidió que el ingeniero interviniente le indique un galpón provisorio, con capacidad suficiente y todas las comodidades necesarias, para lo cual se le habría de permitir disponer de un terreno cualquiera junto al mercado de frutos, en la zona de la Ranchería; paraje conocido como tal, que estaba en lo que hoy es Chacabuco,  Alsina, Perú y Moreno, zona ocupada por las viviendas precarias (Ranchos)  de indios de las misiones. Pero los porteños de aquella época no tenían mayor preferencia por el arte teatral y se veían desalentados por las prédicas constantes de los frailes y beatas que consideraban inmorales a los escenarios teatrales, mientras el entretenimiento preferido pasaba por las corridas de toros que se realizaban periódicamente en la plaza de Retiro.


    Tanta fue la presión de la Iglesia y de la aristocracia que finalmente el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo pese a su deseo nunca autorizó la construcción del gran coliseo,  al estilo de las mejores casas de comedia de España que soñaba Velarde, pero sí le concedió el galpón en la Ranchería que fue inaugurado el 30 de noviembre de 1783.  Era una zona de la Ciudad donde no había alumbrado público, por lo que Vértiz ordenó la colocación de farolas,  para que los porteños no tuvieran excusas adicionales para no asistir al teatro.


    El “Teatro de La Ranchería” era un galpón de madera, con techo de paja, con entradas amplias y un corredor junto a ellas La capacidad era reducida; el patio o platea, tenía en su parte delantera varias filas de bancos de pino, muy toscos, con respaldo las dos primeras filas, las demás sin respaldo; los dos reales que se pagaban en “la reja” o sea la boletería daba derecho a un lugar con respaldar, siempre y cuando no se trate de gente de color o mestizos porque a estos les estaba prohibido ocupar bancos. Ya un poco antes de la mitad del patio, detrás del último banco, estaba una especie de corral al que llamaban “el palenque del degolladero” a donde iban a parar los que alcanzaban a pagar sólo un real por su entrada; mayormente negros, mulatos y soldadesca que podían agolparse y gritar a sus anchas desde allí. Había corredores a los costados y un palco grande reservado para el Gobierno. A los costados, en lunetas, había otros palcos y espacios para espectadores de pie y una grada reservada para mujeres.


    El escenario era bajo y en la parte superior del escenario se hallaba la frase: “Es la comedia, espejo de la vida” Las bambalinas eran fijas, los decorados eran escasos y al igual que los bastidores, eran hechos sin mucho arte; se dice que para noche o día, salón o cárcel, se usaban más o menos los mismos decorados, al punto que un actor que oficiaba como relator, salía primero a escena y decía: “Estamos en la prisión” “Estamos en palacio” “Es de noche” Las truenos se hacían arrastrando sobre las tablas una bolsa llena de piedras. Todo era precario en escena con un exagerado convencionalismo.

    La iluminación era con velas de sebo colocadas al borde de la escena, un brazo a cada costado con varias luces, y del techo del escenario colgaban diversos candelabros y dos arañas con diez velas cada una. El cebo derretido al menor viento caía sobre una especie de plato redondo de latón que se colocaba debajo de cada grupo de velas.


    Lavardén
    Cuentan diversos cronistas que en el teatro "La Ranchería" debutó en 1788 María Mercedes González y Benavídez viuda y madre de tres hijos, quien debió recurrir a la justicia para poder ganarse el pan sobre las tablas; pensemos que en esa época eran muy mal vistos los actores y más aún si ese arte era ejercido por mujeres. Por eso, el padre de la actriz pidió a las autoridades, a través de un abogado que no se le permitiera actuar. Se aceptó el pedido del padre pero después de seis meses y una serie de apelaciones de una y otra parte, se le permitió actuar. Allí también se estrenó un domingo de carnaval de 1789 la loa “La Inclusa” y el drama principal en cinco actos “Siripo” del poeta y periodista Manuel José de Lavardén, cuyo texto está perdido aunque es considerado una de las piezas primeras de nuestra dramaturgia.  Otra pieza considerada fundacional y que se estrenó en La Ranchería, es: “El Amor de la Estanciera”, sainete de autor anónimo y de ambientación campesina.


    “La Ranchería” tuvo sus años de apogeo, sin embargo, hacia  fines 1791, el público comenzó a dejar de asistir, sus obras perdían prestigio y  comenzó a ser alquilarlo para bailes populares, donde se practicaban danzas de mala reputación para los mismos sectores religiosos y conservadores que siempre se opusieron a su existencia; para ellos “la Ranchería” era un antro pecaminoso y execrable y si siempre lo había sido en esos tiempos era peor.


    Sabido es que ciertos fanáticos católicos creen que un fuego purificador purga pecados y quizás sea por eso que, un cohete volador disparado desde los fondos de la Iglesia de San Juan de Capuchinos, le dio una luminosa muerte al teatro de “La Ranchería” que se incendió en honor de “San Roque” el 16 de agosto de 1792 día del patrono de los pobres, los enfermos y…los perros.

    Para homenajear permanentemente al Teatro de La Ranchería, cada 30 de noviembre, día de su inauguración, se celebra en Argentina el “Día del Teatro Nacional”.

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    La soprano francesa y las “internas palaciegas” en el Colón de 1931

    Lily Pons
    La pieza de mi colección, que deseo compartir aquí, es esta fotografía que fue la utilizada en 1931 para promocionar su actuación en el Colón


    Lily Pons fue una muy particular soprano francesa (luego nacionalizada estadounidense) que reinó en el Metropolitan de Nueva York durante 28 años, hasta su retiro en 1959. Su debut operístico se había producido tres años antes en Francia,  pero cuando llegó al Metropolitan  era una artista completamente desconocida, algo inédito para el Metropolitan, pero Lily contaba con el total apoyo de su profesor en Estados Unidos, el tenor italiano Giovanni Zenatello que le dio las llaves. 


    Era 1931 y su debut fue con Lucia di Lammermoor ;  el drama de Donizetti le otorgó un éxito inmediato y extraordinario, fue el inicio de una carrera que duraría treinta años y que la llevaría a aparecer en portadas de revistas como Time y a participar en algunas producciones cinematográficas de Hollywood, como “That Girl from Paris” en 1936.




    Ese mismo año 1931 de su debut en el Metropolitan visitó Buenos Aires para presentarse en el ColónLa temporada de aquel año no fue bien vista por algunos críticos de la época; la gran sala operística porteña estaba inmersa en una crisis de dirección, un decreto le había otorgado autonomía, su Director General,  era el escenógrafo Max Hofmüller que habló de total renovación y eso desató una “guerra” porque mediadores y comisionistas quedaban fuera y se sucedieron algunas renuncias, por ejemplo, la del escenógrafo Rodolfo Franco alegando “razones de decoro”  La crítica de la época de alguna manera tomaba partido y algunas plumas no veían casi nada bueno en  la programación de ese año; Lily Pons no salió muy airosa del problema y algunos críticos encontraron algunas fallas en su actuación, como el profesor Atilio Torrassa, por ejemplo, que dijo de aquella presentación:

    “Otra opera mala cuya inclusión la justifica una cantante , en este caso la soprano francesa Lily Pons. El tenor Galeano Masini, de actuación ineficaz en “La Wally” desafinó también en “Lucía”; Lily Pons, impresionada acaso por el debut, cantó discretamente en el primer acto, falló en el segundo y se impuso en el tercero, en la difícil y absurda escena de la locura, con sus notables imitaciones del tema de la flauta. Este pasaje ocupa casi todo el tercer acto y provocó una ovación. Los anteriores fueron recibidos con aplausos de la “claque” en medio de siseos y algunos silbidos del resto de la sala. En resumen: madia hora de gorjeos de la excelente soprano Lily Pons, acaso la mejor en su cuerda, salvaron de un fracaso esta velada”


    Un video de Youtube nos devuelve de alguna manera a Lily Pons con Lucía para que imaginemos aquella noche en el Colón: 




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